La Pasión de Jesucristo a través de la Saeta

El pueblo andaluz cuando le canta a sus Nazarenos, a sus Crucificados, a sus Vírgenes les está rezando a su manera, pero siempre rezándoles:

(3)

Para rezarte he venido

y lo hago a mi manera.

el corazón se me parte

al ver tu cara de pena,

y te rezo con mi cante.

1.-Antiguo Testamento

Las Saetas, no solo se circunscriben a relatar los hechos expuestos en el Nuevo Testamento, sino que relacionan estos hechos con las profecías contenidas en el Antiguo Testamento. Como ejemplo citemos la saeta cuartelera que se canta en Puente Genil y que es recogida por Agustín Aguilar Tejera:

 

Todos los profetas son

precursores del Mesías,

que al mundo profetizaron

los nueve su bien venía.

Esta letra hace alusión a los profetas Daniel, Elías, Eliseo, Ezequiel, Isaías, Jeremías, Moisés, Samuel y al Rey David. Estos nueve profetas son representados mediante figuras y procesionan en la Semana Santa de Puente Genil.

También encontramos saetas que hacen referencia al pecado original:

 

Adán en el paraíso

quedó cautivo y esclavo,

Jesús rescatarlo quiso

escritura fue preciso

de hacerle a su Padre amado.

   

(4)

¡Maldito sea el deleite

que tuvo Adán en pecar

y condenarnos!

¡Bendita sea la muerte

que sufristeis por amar

y salvarnos.!

2.-La anunciación de Jesús

En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y presentándose a ella , le dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría que podría significar aquella salutación. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrá por nombre Jesús. El será grande y llamado Hijo del Altísimo y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.”

San Lucas, capítulo 1, versículos 26 a 33.

La concepción de Jesucristo fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes de que conviviesen, se halló haber concebido María del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto. Mientras reflexionaba sobre esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quién pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta, que dice: He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo, y se le pondrá por nombre Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros.”

San Mateo, capítulo 1, versículos 18 a 23.

Las saetas siguientes, recogidas por Agustín Aguilar Tejera, relacionan la concepción de Maria con la muerte de su Hijo, para redimir al mundo de sus pecados:

 

Por redimir al pecador,

en el seno de María

se concibe hoy el gran Dios:

se cambian en este día

criatura y creador.

   
 

Eres paloma de amor,

eres tórtola inocente,

que concebiste en tu vientre

a tu Hijo el Redentor

para entregarlo a la muerte.

3.-Nacimiento

Aconteció, pues, en los días aquellos que salió un edicto de César Augusto para que se empadronarse todo el mundo. Este empadronamiento primero tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria. E iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llamaba Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Estando allí, se cumplieron los días de su parto, y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón. Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre su rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz, quedando ellos sobrecogidos de gran temor. Díjoles el ángel: No temáis; os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo, pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre.”

San Lucas, capítulo 2 versículos 1 a 12.

El anuncio de los sufrimientos que ha de pasar Jesucristo, se recoge en estos villancicos:

 

En el portal de Belén

nació un clavel encarnado

que por redimir al mundo

se ha vuelto lirio morado.

   
 

Esta noche ha de nacer

Manolito de Jesús;

para morir por el hombre

enclavaito en una cruz.

   

(5)

Envidia tiene las fuentes del color

de tu carita divina

y yo estoy viendo en la frente de mi Dios

una corona de espina.

   
 

Pastores de la Laguna

ponerse todos a llorar

que el niño que está en la cuna

en una cruz morirá.

   
 

La noche de Nochebuena

ponerse todos a cantar

que esa carita morena

sonríe por no llorar.

4.-La presentación en el templo

Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la Ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarle al Señor, según está escrito en la Ley del Señor que todo varón primogénito sea consagrado al Señor, y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones.

Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor.

Movido por el Espíritu, vino al templo, y al entrar el padre con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley sobre él, Simeón le tomó en brazos y, bendiciendo a Dios, dijo: Ahora, Señor, puedes ya dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu salud, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos; luz para la iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo Israel.”

San Lucas, capítulo 2 versículos 22 a 32.

Este pasaje se recoge en la siguiente Saeta Antigua de Arahal

(6)

Presentó su Hijo al templo,

como la ley le mandaba,

y Simeón con regocijo,

lo cogió entre sus brazos

y estas palabras le dijo.

5.-Primeros discípulos y elección de los Apóstoles

Caminando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores. Y Jesús les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Al instante dejando las redes, le siguieron. Y continuando un poco más allá, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también remendando sus redes en la barca, y los llamó. Ellos luego, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron en pos de El.

San Marcos capítulo 1, versículos 16 a 20.

Aconteció por aquellos días que salió El hacia la montaña para orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando llegó el día llamó a sí a los discípulosy escogió a doce de ellos, a quienes dio el nombre de apóstoles: Simón, quien puso también el nombre de Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, Santiago el de Alfeo y Simón llamado el Celador, Judas de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

San Lucas, capítulo 6, versículos 12 a 16.

 

Doce humildes pobres fueron

por Jesucristo elegidos

para que apóstoles fueran

y de su gloria testigos.

Saeta que se canta en Puente Genil, en el Cuartel de los Apóstoles. Una variante es la que interpreta Antonio Canillas:

(7)

Pobres y humildes fueron

por Jesucristo elegidos,

para que Apóstoles fueran

y de su gloria testigos.

6.-Encuentro con la samaritana

Tenía que pasar por Samaria. Llega, pues a una ciudad de Samaria llamada Sicar, próxima a la heredad que dio Jacob a José, su hijo, donde estaba la fuente de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó, sin más, junto a la fuente; era como la hora de sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: Dame de beber, pues los discípulos habían ido a la ciudad a comprar provisiones. Dícele la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, mujer samaritana?, Porque no se tratan los judíos y samaritanos. Respondió Jesús y dijo: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías a El, y El te daría a ti agua viva. Ella le dijo: Señor, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, te viene esa agua viva?¿Acaso eres tú más grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebió él mismo, sus hijos y sus rebaños?.

Respondió Jesús y le dijo: Quien bebe de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, que el agua que yo le daré se hará en él una fuente que salta hasta la vida eterna. Díjole la mujer: Señor, dame de esa agua para que no sienta más sed ni tenga que venir aquí a sacarla.

San Juan, capítulo 4, versículos 4 a 15.

Este pasaje se recoge en las siguientes saetas que se cantan en Puente Genil cuando pasa la figura de la samaritana:

 

Un jueves que el Redentor

a Samaria caminaba

lleno de fatiga y calor

a descansar se sentaba

junto al pozo de Jacob.

   
 

En el pozo de Jacob

la Samaritana vio

que vos le pedisteis agua

y agua os pido gran Señor.

7.-Milagros de Jesús

Partido Jesús de allí, le seguían dos ciegos dando voces y diciendo: Ten piedad de nosotros, Hijo de David. Entrando en casa, se le acercaron los ciegos y les dijo Jesús: ¿Creéis que puedo yo hacer esto?. Respondiéronle: Sí, Señor. Entonces tocó sus ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se abrieron sus ojos. Con tono severo les advirtió: Mirad que nadie lo sepa; pero ellos, una vez fuera, extendieron su fama por todo aquel país.

Salidos aquellos, le presentaron un hombre mudo endemoniado, y arrojado el demonio, habló el mudo, y se maravillaron las turbas, diciendo: Jamás se vio tal en Israel. Pero los fariseos replicaban: Por medio del príncipe de los demonios expulsa a los demonios.”

San Mateo, capítulo 9, versículos 27 a 34.

Estos hechos milagrosos también tienen su correspondiente saeta:

 

Ante El los simulacros

de todo Egipto cayeron,

salud dándole al leproso,

consiguiendo vista al ciego.

   

(8)

Hacía hablar a los mudos,

los demonios despidiendo,

a los ciegos daba vista,

resucitaba a los muertos.

8.-Entrada en Jerusalén

Cuando, próximos ya a Jerusalén, llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos discípulos, diciéndoles:”Id a la aldea que está enfrente, y luego encontraréis a una borrica atada, y con ella el pollino; soltadlos y traédmelos, y si algo os dijeren, diréis: El Señor los necesita, y al instante los dejarán”. Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta:”Decid a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de una bestia de carga”. Fueron los discípulo e hicieron como les había mandado Jesús; y trajeron la borrica y el pollino y pusieron sobre ellos los mantos, y encima de ellos montó Jesús.

Los más entre la turba desplegaban sus mantos por el camino, mientras que otros, cortando ramos de árboles, los extendían por la calzada. La multitud que le precedía y la que le seguía gritaba, diciendo: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”.

San Mateo, capítulo 21, versículos 1 a 9

La entrada triunfante de Jesús en Jerusalén es narrada a través de diversas saetas, he aquí algunas de ellas:

 

Entró en Jerusalén

subido a una pollina,

salieron a recibirlo

con ramos, palmas y olivas.

   
 

Jesús, qué triunfante entró

Domingo en Jerusalén,

y el pueblo todo en tropel

a recibirlo salió.

   

(9)

Con muchos ramos y palmas,

jazmines y violetas

las capas se las quitaban,

tendiéndolas por la tierra

por donde Jesús pasaba.

   

(10)

Lo recibieron con vivas

al entrar en Jerusalén

los fariseos y escribas

le dieron el parabién

cuando entró en Jerusalén.

   

(11)

Cuando el divino Mesías

por Jerusalén entró,

lleno el pueblo de alegría,

con ramos, palma y laurel,

a recibirlo salió.

   
 

Entró el Domingo de Ramos

montado en una pollina;

doce Apóstoles con él

predicaban su doctrina.

Esta última saeta, según indica Melgar Reina, suele cantarse sólo en Cabra, por lo que puede considerarse que es originaria de esta ciudad.

Pero hay otras saetas que recogen con dolor, lo cambiante que es el pueblo, ya que con el mismo entusiasmo con el que reciben a Jesús, lo condenan a muerte:

 

Sobre un humilde pollino

todo el mundo te aclamó,

después cambió tu destino,

y el más amargo camino

el mismo pueblo te dio.

   
 

Con palmas y ramos de olivo,

hoy te aclama el pueblo entero,

mañana tó habrá cambiao,

te cargarán un maero

pa morir crucificao.

9.-Judas vende a Jesús

Entonces se fue uno de los doce, llamado Judas Iscariote, a los príncipes de los sacerdotes y les dijo: ¿Qué me queréis dar y os lo entrego? Se convinieron en treinta piezas de plata, y desde entonces buscaba la ocasión para entregarle.”

San Mateo capítulo 26, versículos 14 a 16.

Judas acude a los escribas para vender a Jesús, por un puñado de dinero:

 

Escribas, ¿qué es lo que hacéis?

Estáis de Jesús tratando,

De cómo lo prenderéis.

Yo lo pongo en vuestras manos

Si algo me prometéis.

La siguiente saeta de Arahal recoge este pasaje:

(12)

Cuánto me habéis de dar

para que todos vivamos

respondieron “aquí estamos”,

si lo entrega, no hay que hablar.

Treinta dineros te damos.

Pero el Pueblo Andaluz se rebela ante la traición e intenta convencer a Judas para que no cometa esa maldad y lo hace a través de su cante:

(13)

Donde vas Judas malvado

enredoso, falso y embustero,

a vender al Señor

solo por treinta dineros.

   

(14)

Detente Judas en la venta

y no maltrate al Cordero

pronto llegará tu amo

y te dará más dinero

para que aumente tu caudal.

(15)

Detente,

por qué no te detienes Judas en la venta

y no maltrate al Cordero

que pronto vendrá San Juan

y te dará dinero

para que aumente tu caudal.

10.-La última cena.-Lavatorio de los pies

Antes de la fiesta de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y comenzada la cena, como el diablo hubiese ya puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle; sabiendo que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y que había salido de Dios y a El se volvía, se levantó de la mesa, se quitó los vestidos y, tomando una toalla se la ciñó; luego echó agua en la jofaina, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugárselos con la toalla que tenía ceñida.”

San Juan, capítulo 13, versículos 1 a 5.

En la versión del lavatorio de los pies que el pueblo Andaluz hace cantando, se introduce la figura de la Madre. ¿Por qué es esto así?. La explicación es sencilla pues basta recordar que Andalucía es la tierra de María Santísima, y entiende que la Señora tiene que tener una presencia constante en la vida de Jesús, por eso dice:

 

El Señor previno el jarro

y su Madre la toalla

para lavarle los pies

a san Pedro y su compaña.

11.-La última cena.-Anuncio de la traición

El día primero de los Acimos se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron: ¿Dónde quieres que preparemos para comer la Pascua? El les dijo: Id a la ciudad casa de Fulano y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está próximo; quiero celebrar en tu casa la Pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les ordenó y prepararon la Pascua. Llegada la tarde, se puso a la mesa con los doce discípulos, y mientras comían dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará. Muy entristecidos, comenzaron a decirle cada uno: ¿Soy, acaso, yo, Señor?. El respondió: El que conmigo mete la mano en el plato, ése me entregará. El Hijo del hombre se va, según está escrito de El; pero ¡ay del hombre por quien el Hijo del hombre será entregado! Mejor le fuera a ése no haber nacido. Tomó la palabra Judas, el que iba a entregarle, y dijo: ¿Soy, acaso, yo Rabbí? Y El respondió: Tú lo has dicho

San Mateo, capítulo 26 versículos 17 a 25.

Las dos Saetas siguientes describen este pasaje:

 

Cuando Jesús proponía

reunir a su Apostolado

para celebrar la Cena,

miró a un lado con gran pena

y vió a Judas en pecado.

   
 

Quedóse el Apostolado

como mármoles de piedra;

mudos de terror y espanto:

y Judas con risa fiera,

metió la mano en el plato.

12.-La última cena-Institución de la Eucaristía

Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió, y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comed, éste es mi cuerpo. Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados. Yo os digo que no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros de nuevo en el reino de mi Padre.”

San Mateo, capítulo 26 versículos 26 a 29.

Este pasaje queda reflejado en estas dos saetas:

 

En esta sagrada Cena,

con todo su Apostolado,

para bien del pecador

se quedó sacramentado.

   
 

Venid, venid a gustar

el manjar más regalado

de la mesa del altar

de Jesús Sacramentado.

13.-La oración de Getsemaní y Prendimiento

Saliendo se fue, según costumbre, al monte de los Olivos, y le siguieron también sus discípulos. Llegados allí díjoles: Orad para que no entréis en la tentación. Se apartó de ellos como un tiro de piedra, y, puesto de rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Se le pareció un ángel del cielo, que le conformaba. Lleno de angustias, oraba con más instancia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra. Levantándose de la oración, vino a los discípulos, y encontrándolos adormilados por la tristeza, les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación.

Aún estaba El hablando, y he aquí que llegó una turba, y el llamado Judas, uno de los doce, los precedía, el cual acercándose a Jesús le besó. Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?.Viendo los que estaban entorno a El lo que iba a suceder, le dijeron: Señor, ¿herimos con la espada?. Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote y le llevó la oreja derecha. Tomando Jesús la palabra, le dijo: Basta ya, dejad; y tocando la oreja le curó. Dijo Jesús a los príncipes de los sacerdotes, oficiales del templo y ancianos que habían venido contra El: ¿Como contra un ladrón habéis venido con espadas y garrotes?. Estando yo cada día en el templo con vosotros, no tendisteis las manos en mí; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.”

San Lucas, capítulo 22, versículos 39 a 53.

Judas, pues, tomando la cohorte y los alguaciles de los pontífices y fariseos, vino con linternas, y hachas, y armas. Conociendo Jesús todo lo que iba a sucederle, salió y les dijo: ¿A quién buscáis? Respondiéronle: A Jesús Nazareno. El les dijo: Yo soy. Judas, el traidor, estaba con ellos. Así que les dijo: Yo soy, retrocedieron y cayeron en tierra. Otra vez les preguntó: ¿A quién buscáis? Ellos dijeron: A Jesús Nazareno. Respondió Jesús: Ya os dije que yo soy; si, pues, me buscáis a mí, dejad ir a éstos. Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me distes no se perdió ninguno.”

San Juan, capítulo 17, versículos 3 a 9.

La saeta es testigo de lo que sucedió en el huerto de los Olivos y así nos lo cuenta:

 

Estando en huerto orando

gotas de sangre sudó

y un ángel le ha revelado

toda su muerte y pasión.

   
 

Gotas de sangre sudaba

aquel Jesús tan divino

que de rodillas oraba,

y en su rostro peregrino

la angustia se dibujaba.

   
 

En el huerto de las Olivas

Jesús a su Padre oraba,

los Apóstoles dormían

y un ángel le confortaba

en medio de su agonía.

   
 

Estando el Rey Celestial

en el huerto en oración,

vino Judas infernal

con un lucido escuadrón,

de ellos siendo el capitán.

   
 

Cruda la noche y lloviznando,

Judas llevaba el farol

y alumbraba el camino

donde estaba el Redentor.

Una variante de esta última, supone que Judas acompaña inicialmente a Jesús en el camino al huerto de los Olivos

(16)

Por una montaña oscura

va caminando mi Jesús

y como la noche estaba oscura

y en tinieblas

Judas llevaba la luz.

Y la traición se consuma:

(17)

Por un puñao de dinero

te vendió Judas indecente

y te entregaron a los judíos

dándote un beso en la frente.

La maldición caiga sobre el traidor:

(18)

Judas, traidor y miserable

tú vendiste a mi Jesús

y el pueblo entero lo aclama

la culpa la tienes tú,

te veas ardiendo en vivas llamas.

Pero además, a través de la saeta, se denuncia la hipocresía

(19)

A ti Judas te entregó

con aquel beso de hermano

igual que muchos cristianos

que van pregonando amor

llena de sangre las manos.

Y los que iban a prenderle, al oir la voz de Cristo, cayeron en tierra:

 

Dice Cristo:¿A quién buscáis?

A Jesús Nazareno

y al decir Cristo:”Yo soy”

todos a tierra cayeron.

   
 

¿Por quién preguntáis señores?

Por Jesús el Nazareno.

Sólo con mentar su nombre

los judíos caían al suelo.

La rabia de Pedro, ante la injusticia que se iba a cometer, hace que con un certero golpe de su espada arranque la oreja de uno de los que iban a prender a Jesús, pero Jesús lo recrimina por su acción y coloca la oreja en su lugar:

 

Viendo Pedro que ultrajaban

al divino Redentor

su espada desenvainaba

y tirándole a un sayón

una oreja le cortaba.

   
 

Usando el Soberano

de su divino poder

agarró la oreja en su mano

y volviéndola a poner

éste quedó bueno y sano.

Estas dos saetas, según indican Luis Melgar y Angel Marín Rújula, son propias de Cabra y se cantaban seguidas.

14.-Presentación ante el sanedrín y negación de Pedro

Simón, Simón, Satanás os busca para ahecharos como trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezcas tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.” Díjole él: Señor, preparado estoy para ir contigo no sólo a la prisión sino a la muerte. El le dijo: Yo te aseguro, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.”

San Lucas, capítulo 22 versículos 31 a 34.

La cohorte, pues, y el tribuno y los alguaciles de los judíos se apoderaron de Jesús y le ataron, y le condujeron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, pontífice aquel año. Era Caifás el que había aconsejado a los judíos: Conviene que un hombre muera por el pueblo.

Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del pontífice, y entró al tiempo que Jesús en el atrio del pontífice, mientras que Pedro se quedó fuera, a la puerta. Salió, pues, el otro discípulo conocido del pontífice y habló a la portera e introdujo a Pedro. La portera dijo a Pedro: ¿Eres tú acaso de los discípulos de este hombre?. El dijo: No soy. Los siervos del pontífice y los alguaciles habían preparado un brasero, porque hacía frío, y se calentaban, y Pedro estaba también con ellos calentándose.

El pontífice preguntó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina. Respondióle Jesús: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre enseñé en las sinagogas y en el templo, adonde concurren todos los judíos; nada hablé en secreto.” “¿Que me preguntas? Pregunta a los que me han oído qué es lo que yo he hablado; ellos deben saber lo que les he dicho. Habiendo dicho esto Jesús, uno de los alguaciles que estaba a su lado le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?. Jesús le contestó: Si hablé mal, muéstrame en qué, y si bien, ¿por qué me pegas?

Anás le envió atado a Caifás, el pontífice. Entre tanto, Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:¿No eres tú también de sus discípulos?.Negó él y dijo No soy. Díjole uno de los siervos del pontífice, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja: ¿No te he visto yo en el huerto con El? Pedro negó de nuevo y al instante cantó el gallo.”

San Juan, capítulo 18 versículos 12 a 27.

Vuelto el Señor, miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra del Señor, cuando le dijo: Antes de que el gallo cante hoy, me negarás tres veces; y saliendo fuera, lloró amargamente.”

San Lucas, capítulo 22 versículos 61 y 62.

El venerable fray Diego de Cádiz compuso muchas saetas penetrantes, las cuales se cantaban en las procesiones de penitencia. Aunque la mayoría de ellas no tienen relación con las que hoy conocemos como saetas, hay algunas que, al estar escritas en cuartetas o quintillas, que es la métrica usual de la saeta que se canta en Semana Santa, pueden ser interpretadas en la actualidad. Por ejemplo:

 

Por aquel fiero escuadrón

ante Anás llevado fuiste,

y del malvado sayón

a quien más favoreciste,

recibiste el bofetón.

   
 

Recibiste el bofetón,

fuiste de Pedro negado.

De loco fuiste vestido,

a muerte vil sentenciado.

Agustín Aguilar Tejera recoge las siguientes:

 

Anás preguntó a Jesús

que cuál era su doctrina

qué Apóstoles ha escogido.

“Yo he predicado en el templo,

pregúntale a los que han ido”.

   
 

El villano Marco estaba

escuchando al Redentor,

de hierro su mano armada,

en aquel divino autor

descargó gran bofetada.

   
 

El villano Marco estaba

escuchando al Redentor,

de hierro su mano armada,

en aquel divino autor

descargó gran bofetada.

En ninguno de los Evangelios aparece el nombre del sayón que abofetea a Jesús, pero el pueblo andaluz necesita descargar su ira y dolor en una persona concreta, por eso aparece el nombre de Marco.

El pasaje de la negación de Pedro es recogido en el siguiente romance, que se canta en Puente Genil:

 

Mientras Caifás preguntaba

a Cristo por su doctrina,

Pedro,que a la lumbre estaba,

entre tantos como había

lo conoció una criada

y le dice:Tú eres Pedro,

de la compañía de Cristo.

“Que yo me quede ahora muerto

si a ese hombre lo he visto.”

   

(20)

En el patio de Caifás

entró Pedro y dijo así:

“Yo no conozco a ese hombre

ni su discípulo fui”.

Respecto al canto del gallo tenemos las siguientes:

 

Antes que el gallo cantara

Pedro, tres veces negó.

Alzó los ojos al cielo:

¡Misericordia Señor!.

   
 

Tres veces Pedro negó

a su divino Maestro,

y en el patio de Caifás

llora su arrepentimiento.

   

(21)

Tres veces el gallo cantó

y ya se clareaba el día,

y en quién tú más confíabas

fue San pedro y te negó

para que a ti te maltrataran.

15.-Acusación ante Pilato. Presentación a Herodes

Levantándose todos, le llevaron a Pilato, y comenzaron a acusarle, diciendo: Hemos encontrado a éste pervirtiendo a nuestro pueblo; prohibe pagar tributo al César y dice ser el Mesías rey. Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? El respondió y dijo: Tú lo dices. Pilato dijo a los príncipes de los sacerdotes y a la muchedumbre: Ningún delito hallo en este hombre. Pero ellos insistían, diciendo: Subleva al pueblo enseñando por toda la Judea, desde Galilea hasta aquí. Oyendo esto, Pilato, preguntó si aquel hombre era galileo, y enterado de que era de la jurisdicción de Herodes, le envió a éste, que estaba también en Jerusalén por aquellos días. Viendo Herodes a Jesús, se alegró mucho, pues desde hacía bastante tiempo deseaba verle, porque había oido hablar de El, y esperaba ver de El alguna señal. Le hizo bastantes preguntas, pero El no contestó nada. Estaban presentes los príncipes de los sacerdotes y los escribas, que insistentemente le acusaban. Herodes, con su escolta, le despreció, y por burla le vistió una vestidura blanca y se lo devolvió a Pilato. En aquel día se hicieron amigos uno del otro, Herodes y Pilato, pues ante eran enemigos.”

San Lucas, capítulo 23, versículos 1 a 12.

Caifás envía a Jesús a Pilato, y éste al no encontrar delito alguno, lo manda a Herodes, así la saeta nos narra la primera vez que Jesús está ante Pilato:

 

Por las cuestas de Sión

lo suben esos ingratos

y con grande indignación

se lo entregan a Pilato

por no dar la acusación.

Y delante de Herodes:

 

Hacia el suplicio camina

el inocente Cordero,

a la presencia de Herodes

que desea conocerlo.

   
 

La túnica le quitaron

y otra blanca le pusieron;

lo llevaron ante Herodes

y en rostro le escupieron.

   
 

Herodes le preguntaba

y Jesús no respondía;

Herodes lo despreciaba,

y de blanco lo vestía;

y a Pilato lo mandaba.

La saeta explica el significado de la vestidura blanca:

 

Oyendo aquellas locuras,

el Rey manda con desprecio

que lo vistan como necio

de otras blancas vestiduras.

Influenciado por las falsas acusaciones contra Jesús, el pueblo se pone en su contra:

(22)

Al son de ronca trompeta

y a la voz de un pregonero

el pueblo se escandaliza

contra Jesús el Nazareno.

16.-Acusación ante Pilato. Segunda comparecencia

Pilato, convocando a los príncipes de los sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo: Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, y habiéndole interrogado yo ante vosotros, no hallé en El delito alguno de los que alegáis contra El. Y ni aún Herodes, pues nos lo ha vuelto a enviar. Nada, pues, ha hecho digno de muerte. Le corregiré y le soltaré.

Tenía que soltarles uno por la fiesta. Pero todos a una comenzaron a gritar, diciendo: ¡Quítale y suéltanos a Barrabás!, el cual había sido encarcelado por un motín ocurrido en la ciudad y por homicidio.”

San Lucas, capítulo 23, versículos 13 a 19.

 

Y dicen con inclemencia:

“A Barrabás lo queremos

y a Jesús crucifiquemos,

dale pronto la sentencia”.

Tomó entonces Pilato a Jesús y mandó azotarle. Y los soldados, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura y, acercándose a El, le decían: ¡Salve, rey de los judíos!, y le daban de bofetadas.”

San Juan, capítulo 19, versículos 1 a 3.

 

Azotado y escupido,

tu rostro abofeteado,

tus cabellos estirados,

por el suelo destendido.

   
 

Lo escupen y lo abofetean

y lo coronan de espinas

y la sangre le chorrea

por su carita divina.

   

(23)

Por no saber lo que hacerle

le escupen y le abofetean

y lo coronan de espina

y la sangre le chorrea

por la carita divina.

   

(24)

Los cielos se oscurecieron

se eclipsó el sol y la luna

porque le ponen en cueros

y le dan azotes crueles

amarraito a una columna.

De nuevo Pilato se dirigió a ellos, queriendo librar a Jesús. Pero ellos gritaban diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!.

Por tercera vez les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Yo no encuentro en El nada digno de muerte; le corregiré y le soltaré. Pero ellos, a grandes voces, instaban pidiendo que fuese crucificado, y sus voces prevalecieron. Decidió, pues, Pilato acceder a su petición. Soltó al que por motín y homicidio había sido puesto en la cárcel, según le pedían, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.”

San Lucas, capítulo 23, versículos 20 a 25.

 

Gritaba el pueblo deicida

a Pilato con fiereza

“Muera Jesús Nazareno”

y así dictó la sentencia.

Pilato por no perder

el interés del empleo,

a Jesús lo acusó reo

sin encontrar culpa en El.

Viendo, pues, Pilato que nada conseguía, sino que el tumulto crecía cada vez más, tomó agua y se lavó las manos delante de la muchedumbre, diciendo: Yo soy inocente de esta sangre, vosotros veréis. Y todo el pueblo contestó diciendo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Entonces le soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberle hecho azotar, se lo entregó para que lo crucificaran.”

San Mateo, capítulo 27, versículos 24 a 26.

Así Pilato, para acallar su conciencia se lava las manos, como si ese gesto le quitara la culpabilidad de haber condenado a muerte a un inocente, sentencia que firmó por cobardía como bien recoge las saetas:

(25)

Pilato por no dejar

el destino que tenía

firmó sentencia de muerte

contra el divino Mesías,

lavó sus manos después.

   

(26)

A muerte te sentenciaron

lento fue el martirio

de espinas te coronaron

y caíste como un lirio

por la carga que te echaron.

Pilato lavó sus manos

y la sentencia firmó

por temor a los tiranos

que piden en altavoz

la muerte del Soberano.

17.-Jesús, escarnecido por los soldados

Entonces los soldados del gobernador, tomando a Jesús, lo condujeron al pretorio, y reuniendo entorno a El toda la cohorte y despojándole de sus vestiduras, le echaron encima una clámide de púrpura, y tejiendo una corona de espina, se la pusieron sobre la cabeza, y en la mano una caña; y doblando ante El la rodilla, se burlaban diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le herían con ella en la cabeza. Después de haberse divertido con El, le quitaron la clámide, le pusieron sus vestidos y le llevaron a crucificar.”

San Mateo, capítulo 27 versículos 27 a 31

El pueblo andaluz sintetiza este pasaje de la siguiente forma:

 

De púrpura lo vistieron

de espinas lo coronaron.

Le asoman por un balcón

con una caña en la mano

como si fuera un ladrón.

Saeta que se canta en Puente Genil y en otros pueblos andaluces, así como las siguientes

 

Desnudo el cuerpo sagrado

lleva nuestro Redentor,

escupido y azotado,

lleno de sangre y sudor

y a una columna amarrado.

   

(27)

De tus santas barbas

a ti te jalaban

y en la carita te escupían

esos pícaros judíos

y con las lanzas te herían

   
 

La corona del Señor

no es de rosas ni laureles,

que está tejida de espinas

que le traspasan las sienes.

Una variante de esta saeta es la que se canta en Lebrija:

(28)

No son de rosas ni jazmines,

la corona del Señor,

que son de juncos marinos

que le traspasan las sienes

a este Cordero Divino.

18.-Camino del Gólgota: El Cireneo

Al salir encontraron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, al cual requirieron para que llevase la cruz.”

San Mateo, capítulo 27, versículo 32

La ayuda del Cireneo a Jesús es recogida en diversas saetas, así la saeta que se canta en Jerez:

(29)

Con sudor frío y descalzo

caminaba mi Jesús,

las fuerzas le van faltando,

por no poder con la cruz

y un hombre bueno le va ayudando.

Una variante es la que siguiente saeta que se canta en Puente Genil:

 

Lleno de polvo y sudor

va caminando Jesús;

sin fuerzas se va quedando;

ya no puede con la cruz,

Cireneo le va ayudando.

O esta otra que se canta en Cabra:

 

Por lograr su mal deseo

aquella malvada gente

dan al Cordero inocente

por alivio un Cireneo.

Pero Simón, el Cireneo ignora que va ayudando al divino Mesías, ya que si lo supiera…

 

Cireneo si tú supieras

a quien le vas ayudando

con lágrimas regarías

las huellas que va dejando.

19.-Camino del Gólgota: Las hijas de Jerusalén

Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres, que se herían y lamentaban por El. Vuelto a ellas Jesús, dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos, porque días vendrán en que se dirá: Dichosas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no amamantaron. Entonces dirán a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Ocultadnos, porque si esto se hace en el leño verde, en el que seco, ¿qué se hará?.

Con El llevaban otros dos malhechores para ser ejecutados.

San Lucas, capítulo 23, versículos 27 a 32.

Este pasaje se recoge en diversas saetas que se cantan en los pueblos de Andalucía:

 

Cuando con la cruz lo ven,

a las que lloraban dijo:

Hijas de Jerusalén,

llorad sobre vuestros hijos.

O esta otra que procede de Cabra:

 

Lleno de angustias mortales

dijo nuestro amado bien:

Llorad por vuestros pecados,

hijas de Jerusalén.

Manuel Mairena en su obra Víacrucis lo hace de esta manera:

(30)

María sigue llorando

los martirios del Señor

y El sigue y sigue esperando

que salvemos el amor

porque nos estamos matando.

Mujeres no lloraéis

llorad por Jerusalén

por los hijos que engendréis

y vosotras también.

20.-Camino del Gólgota.-Encuentro con su Madre y con la Verónica

El relato de la Pasión de Jesús, según lo cuenta el pueblo andaluz a través de las saetas, es un complemento al de los cuatro Evangelios, ya que además de relatar lo sucedido, imagina lo que pudo ocurrir:

(31)

Lo pasean por el pueblo

como si fuera un ladrón,

delante lleva un pregonero

que le pregona en alta voz

la muerte amarga del Nazareno.

   
 

Mirarlo por donde viene

el mejor de los nacíos

con la cruz sobre los hombros

y el rostro descolorío.

   

(32)

Ahí presente lo tenéis

que hacia el Calvario camina

con el rostro demacrao

con una cruz de penitencia

sobre sus hombros encarnaos.

(33)

Presente ahí lo tenéis

al mejor de los nacíos

lleva la cara embañá en sangre

de los grandes martirios

que le habían dao

esos pícaros judíos.

Esta versión que canta María José Santiago es una variante de la saeta jerezana que dice:

 

Presente,

ahí lo tenéis presente,

al mejor de los nacíos;

tiene las rodillas bañá en sangre,

su rostro descolorío,

los ojos desorbitaos

de los tormentos tan grandes

que esos malinos le han dao.

   
 

Pare mío Nazareno

que vas sufriendo y penando

y ese maldito judío

de tu cuerpo va tirando.

En Jerez, se conoce al judío que tira de Jesús con el nombre de Marquillo:

 

Fijarse bien en Marquillo,

con la pluma en el sombrero

y los cordeles al brazo,

jalando del Nazareno.

   
 

En la calle la Amargura

hallé a una mujer de luto

le pregunté ¿quién se ha muerto?

y me dijo ¡El que hizo el mundo!

Como vemos, el pueblo andaluz ya le ha puesto nombre al camino hacia el Gólgota, calle de la Amargura. La Madre busca a su Hijo y en esta calle encuentra a su Madre:

 

La calle de la Amargura,

sollozando de dolor,

cruza la Virgen María

en busca del Salvador.

Y por fin se encuentran:

 

En la calle la Amargura,

el Hijo a su Madre encuentra;

el Hijo lleva la cruz,

¡pero a su madre le pesa!

Y al verle como iba le causa un dolor inmenso:

(34)

Toitas la mares tienen pena y amargura

pero la tuya es la mayor

porque delante tú lo llevas

amarraito de pie y mano

como si fuera un traidor.

María Magdalena tiene su presencia en la saeta:

 

Al hombro lleva una cruz

por culpa del pecador;

levántate, Magdalena,

límpiale el rostro al Señor

y acompáñale en su pena.

El hecho siguiente, está recogido en el Evangelio apócrifo de Nicodemo, pero la tradición popular admite que pudo suceder que una mujer piadosa, al ver la sangre y el sudor que brotaba de la cara de Jesús, se acerca a El para limpiarle, mujer que recibe el nombre de Verónica:

 

Sin temor a los soldados

llegó una mujer piadosa

que con un lienzo, amorosa,

el rostro a Dios ha limpiado.

   
 

La Verónica bendita

la carita te secó

y se quedó en la toalla

pintá con sangre y sudó.

   
 

El rostro acardenalado

le ha limpiado una mujer:

la santa mujer Verónica,

hija de Jerusalén.

   
 

Lleno de polvo y sudado

la Verónica le ha visto,

y limpiando el rostro a Cristo

quedó en el lienzo estampado.

   
 

Contempla como salió

una mujer lastimada

a Cristo el rostro limpió

y en cuyo lienzo quedó

en tres partes estampadas.

Esta última saeta, hace referencia al hecho de que, según la tradición, la mujer hizo dos dobleces en el lienzo con el que limpió la cara de Jesús, quedando estampadas tres imágenes del Santo Rostro. Una de ellas, según la tradición, es la que se guarda bajo siete llaves en la Catedral de Jaén.

21.-Las tres caídas de Jesús

Camino hacia el Gólgota, Jesús, falto ya de fuerza por el peso de a cruz y por el martirio recibido, cae tres veces, la oración hecha cante nos lo cuenta así:

 

En la primera caída

hizo un movimiento el cielo

dejando escrito en el suelo

un renglón de sus heridas.

   
 

En la segunda caída dejó

un renglón manifiesto

sobre las aguadas piedras

testigos de sus tormentos.

   
 

Oh dulce Padre querido,

que por darnos nueva vida,

diste tercera caída

bajo aquel leño abatido.

   
 

Por tres veces en el suelo

aquellos cárdenos labios,

hasta llegar al Calvario

el sacro Rey de los Cielos.

   

(35)

Tres veces sobre los suelos

vacilante y dolorido

ese Cordero del cielo

con una cruz se ha caído.

   

(36)

Callarse por un momento,

que ya ha dado las tres caídas

y no puede levantarse,

con sudores de agonía

su corazón desfallece.

22.- La cruxifición

Le llevaron al lugar del Gólgota, que quiere decir lugar de la calavera, y le dieron vino mirrado, pero no lo tomó. Le crucificaron y se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para saber lo que había que tomar cada uno. Era la hora tercia cuando le crucificaron. El título de su causa estaba escrito: El rey de los judíos.

Crucificaron con El a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda, y se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre malhechores.”

San Marcos, capítulo 15, versículos 22 a 28.

Y Jesús llega al Calvario:

 

Desnegrido y afeado

causaba dolor al verle:

su cuerpo todo llagado

llena de espinas su frente,

su rostro acardenalado.

   
 

En la cumbre del Calvario

desnudaron a Jesús,

y en una piedra sentaron

para enclavarlo en la cruz.

   

(37)

Sentado en la peña aguardando

que le hicieran los barrenos

para enclavarle en la cruz

a Jesús el Nazareno.

   
 

La cruz en tierra pusieron

pies y manos le enclavaron,

al son de roncas trompetas

de los cordeles tiraron,

hasta ponerla derecha.

   
 

En la tierra lo enclavaron

puesta la cruz en el suelo,

que para fijarla en ella

la enarbolaron primero.

   
 

En una cruz le pusieron

desnudo y descoyuntado;

hiel y vinagre le dieron,

con sarcasmo se mofaron

y en el rostro le escupieron.

Fue tanto su martirio que hasta las aves del cielo se conmovieron y fueron a aliviarle su dolor:

(38)

A donde vas paloma blanca

con ese vuelo tan sereno:

Voy a quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno.

   

(39)

Benditas las golondrinas

que vienen de dos en dos

a quitarle las espinas

a Jesús Hijo de Dios.

23.-Las siete palabras

Padre, perdónales porque no saben lo que hacenSan Lucas, capítulo 23, versículo 34

La reacción de Jesús, a pesar de ser acusado, juzgado, burlado, azotado y condenado a muerte, es la de perdonar a aquellos que lo han maltratado:

 

Perdónalos, Padre mío,

a los que me enclavado,

lo que han hecho no han sabido,

deben ser perdonados

porque no me han conocido.

En verdad te digo hoy estarás conmigo en el paraísoSan Lucas, capítulo 23, versículo 43

Dimas, el buen ladrón, reconoce públicamente que Jesús es inocente y le pide misericordia por sus pecados:

 

Cuando oiste pronunciar

en la cruz al buen ladrón:

“Misericordia”

dijiste con claridad:

“Hoy conmigo te verás

en la gloria”

Mujer, he ahí a tu hijo”,…”He ahí a tu Madre”…, San Juan, capítulo 19, versículos 26- 27

Antes de morir, Jesús, quería asegurar que su Madre no estuviese desamparada y se la encomienda a su discípulo preferido:

 

Antes de expirar les dijo:

“Vuelvo a la diestra del Padre;

de abandonaros me aflijo:

Mujer, mira ahí tu hijo,

Hombre, mira ahí tu Madre”.

¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?, San Mateo, capítulo 27, versículo 46.

En los momentos finales de su vida terrenal, Jesús, con las pocas fuerzas que le quedaban grita la angustia que sentía:

 

En el calvario expirando

con gran voz está diciendo:

“Padre mío muy amado,

si tanto me ves sufriendo,

¿por qué me has desamparado?.

Tengo sed” San Juan, capítulo 19, versículo 28.

Jesús tenía sed, no sólo una sed física sino sed de justicia, sed de que el bien prevalezca sobre el mal.

 

“Sed tengo” dijo el Señor,

y los judíos que oyeron

agua pedir al Redentor,

hiel y vinagre le dieron

para aumentar su dolor.

En realidad, el vinagre servía de anestésico, por eso Jesús rehusó, inicialmente, el tomarlo.

Todo está terminadoSan Juan, capítulo 19, versículo 30.

Cuando bebió el vinagre, Jesús exclamó que todo había acabado, habiéndose cumplido la profecía.

 

Y habiendo Cristo probado

la hiel que a beber le dieron

exclamó muy fatigado:

“Los decretos se cumplieron,

ya está todo consumado”.

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, San Lucas, capítulo 23, versículo 46.

Y ésta fue la última palabra que pronunció Jesús antes de expirar y entregar su vida para redimir al hombre de sus pecados.

 

Mil angustias padeciendo

para salvar al pecador,

dijo Cristo ya muriendo:

“En tus manos, gran Señor,

mi espíritu encomiendo”.

24.-Muerte de Jesús

Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su Madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed. Había allí un botijo lleno de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.”

San Juan, capítulo 19, versículos 25 a 30.

Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y a la hora nona gritó Jesús: Eloí, lama sabachtani? Que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?.

Algunos de los presentes, oyéndole decían: Mirad, llama a Elías. Corrío uno, empapó una esponja en vinagre, la puso en una caña y se lo dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.

Jesús, dando una voz fuerte expiró. Y el velo del templo se partió en dos partes de arriba abajo. Viendo el centurión, que estaba frente a El de qué manera expiraba, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. Había también unas mujeres que de lejos le miraban, entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Santiago el Menor y de José y Salomé, las cuales, cuando El estaba en Galilea, le seguían y le servían, y otras muchas que habían subido con El a Jerusalén.”

San Marcos, capítulo 15, versículos 33 a 41.

Uno de los malhechores crucificados le insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate, pues, a ti mismo y a nosotros. Pero el otro, tomando la palabra, le reprendía, diciendo: ¿Ni tú, que estás sufriendo el mismo suplicio, temes a Dios?. En nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo por nuestras obras; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. El le dijo: En verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso. Era ya como la hora sexta, y las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora nona, oscureciéndose el sol, y el velo del templo se rasgó por medio. Jesús, dando una gran voz, dijo: Padre, en tus manos entrego mi espíritu; y diciendo esto expiró.”

San Lucas, capítulo 23, versículos 39 a 46.

Jesucristo es crucificado entre dos ladrones, uno le recrimina y otro le implora el perdón.

(40)

Entre dos ladrones muere

el mejor de los nacío

coronado con espinas

como rey de lo judíos

para su gloria divina.

   
 

¡Oh miserable ladrón!

¿por qué en ti Dios no creías?

Y al que a todo vida dio

el buen Dimas le decía:

Misericordia, Señor.

Los soldados le injuriaban y le decían:

 

Despréndete de esos clavos

y bájate de la cruz,

le decían los soldados:

Tú que dices que eres Dios

y que del cielo has bajado.

Y comienza su agonía:

 

Ya comienza su agonía,

el pecho se le levanta,

se le afila la nariz,

se le aprieta la garganta.

¡Ya está próximo a morir!

Y se cumplió la profecía:

 

En este día se cumple

la profecía del Profeta.

Al tiempo que fue a expirar

sonaron roncas trompetas

y el mundo se echó a temblar.

   
 

El que todo lo creó,

el que adoraron los reyes,

el que al hombre redimió,

entre tormentos crueles

en la cruz santa expiró.

   
 

Ya expiró la misma vida,

quedó confusa la muerte

la culpa quedó abatida,

y la cerradura fuerte

del infierno fue vencida.

Y la tierra tembló y los cielos se oscurecieron:

(41)

Se rompió el velo del templo,

sol y luna se eclipsó,

temblaron los elementos

cuando expiró el Redentor.

   

(42)

La tierra se abrió en canales

y el cielo se oscureció

el viernes santo en la tarde

al morir el Hijo de Dios,

por Dios sepultura darle.

Y la Madre llora desconsoladamente, de tal forma que hasta el cielo y la tierra se conmovieron y lloraron con ella:

(43)

El cielo lloró de pena,

la tierra tembló de espanto,

al ver tu cara Amargura,

entre canales de llanto.

Y también lo hizo María Magdalena:

(44)

Llorando la Magdalena

fue a buscar a Jesús

y a aquella Virgen tan buena,

lloró tanto ante la cruz,

que el llanto lavó sus penas.

Conmovidas por el llanto de ambas, las aves del cielo

25.-La Lanzada

Los judíos, como era el día de la Parasceve, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el día de sábado, por ser día grande aquel sábado, rogaron a Pilato que les rompiesen las piernas y lo quitasen. Vinieron, pues, los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que estaba crucificado con El; pero llegando a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; él sabe que dice verdad, para que vosotros creáis; porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: No romperéis ni uno de sus huesos. Y otra Escritura dice también: Mirarán al que transpasaron.”

San Juan, capítulo 19, versículos 31 a 37

Hay un grupo de saetas que se limitan a describir este hecho, condenando al soldado que le dio la lanzada a Jesús:

 

En una cruz le pusieron

desnudo y descoyuntado

y una lanzada le dieron

en su divino costado.

   
 

Con mano alevosa, impía

un atrevido soldado,

sin temor,

al Dios que la luz envía

le abrió el glorioso costado

¡qué dolor!

 

El cual con fuerza sobrada

con injuria del derecho,

con gran saña,

le dio tan fuerte lanzada

que le rompió por el pecho

las entrañas.

Hay otro grupo de saetas que narran el milagro que se produce, cuando al soldado, que según la tradición popular andaluza, era ciego, le alcanza la sangre que Jesús derrama cuando le dio la lanzada.

 

Raudal de sangre salió

con tal fuerza y energía

que los ojos le bañó,

y entre aquella gritería

al ciego la vista dio.

   
 

Abierto fue tu costado

por un hombre que no veía

agua y sangre ha derramado,

y con ella diste vista

a aquel infame soldado.

   
 

Por la herida del costado

de Cristo, sangre brotó,

y al ciego que le había herido

al punto vista le dio.

   
 

Es tu divino costado

fuente misericordiosa;

al ciego vista le ha dado

y con sangre preciosa

nos redimió del pecado.

Esta última saeta, además de relatar el milagro, nos cuenta cómo la sangre derramada redime el pecado, objeto de la Pasión de Jesús.

Pero,¿quién es el soldado que le dio la lanzada a Jesús? La saeta nos lo revela:

 

¿Dónde vas ciego Longino?

¿Qué es lo que han ordenao?

Voy a cumplir mi destino

alanceando el costao

de ese Cordero Divino.

26.-El Descendimiento

El pasaje del descendimiento de Jesús, así como la entrega del cadáver a su Madre es recogido en varias saetas:

 

Cuando faltaba la luz

y se estremecían los cielos,

a lo alto de la cruz

suben José y Nicodemo

para enterrar a Jesús.

   
 

Al pie de la cruz aguarda

la Madre el descendimiento,

el corazón tiene roto,

los brazos en par abiertos.

   
 

Entre dos sábanas blancas

envolvieron al Señor,

y en los brazos de su Madre

lo pusieron con dolor.

27.-La sepultura de Jesús

Llegada la tarde, porque la Parasceve, es decir la víspera del sábado, vino José de Arimatea, ilustre consejero del Sanedrín, el cual también esperaba el reino de Dios, y se atrevió a presentarse a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se maravilló de que ya hubiera muerto, y haciendo llamar al centurión, le preguntó si en verdad había muerto ya. Informado del centurión dio el cadáver a José, el cual compró una sábana lo bajó, lo envolvió en la sábana y lo depositó en un monumento que estaba cavado en la peña, y volvió la piedra sobre la entrada del monumento. María Magdalena y María la de José miraban dónde se le ponía.” San Marcos, capítulo 15, versículos 42 a 47.

Así, pues las dos mujeres llenas de tristeza acuden al sepulcro, para acompañar a su Hijo y amigo:

 

¿Dónde vas Soledad triste,

acompañá del silencio?.

Voy en busca de mi Hijo,

que en el sepulcro está muerto.

A la saeta, llena de dolor y de pena, vestida de negro luto, aún le quedan fuerzas para acompañar a Jesús en su entierro y conducirlo al Santo Sepulcro, lugar donde descansará para siempre, y así le canta con voz desgarrada:

(45)

El Entierro va a pasar

vamos a hincarnos de rodilla

que dentro, camino del sepulcro

ahí va el Hijo de Dios muerto

por un pueblo injusto.

   

(46)

Que va dormido y no muerto,

llevad despacio al Señor

que aunque su cuerpo está yerto

nos está hablando de amor

por ese costado abierto.

   

(47)

Es tan estrecha la cama

donde Jesucristo duerme

que por no caber en ella

un pie sobre el otro tiene.

Pero el pueblo andaluz no comprende lo que ha pasado y por eso pregunta:

(48)

Porque tenía el cielo por sudario,

con cuatro cirios encendidos,

qué te ha hecho Pare mío,

en ese Monte Calvario,

tu mismo pueblo judío.

28.-La guardia del sepulcro por los judíos

Al otro día, que era el siguiente a la Parasceve, reunidos los príncipes de los sacerdotes y los fariseos ante Pilato, le dijeron: Señor, recordamos que ese impostor, vivo aún dijo: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, guardar el sepulcro hasta el día tercero, no sea que vengan sus discípulos, le roben y digan al pueblo: Ha resucitado entre los muertos. Y será la última impostura peor que la primera. Díjoles Pilato: Ahí tenéis la guardia, id y guardadlo como vosotros sabéis. Ellos fueron y pusieron guardia al sepulcro después de haber sellado la piedra.”

San Mateo, capítulo 27, versículos 62 a 66.

En varios pueblos cordobeses se recoge este pasaje en forma de saeta:

 

En una piedra de mármol

cuatro guardias le pusieron

por ver si resucitaba

el Redentor de los cielos.

29.-La Resurrección

Pasado el sábado, María Magdalena, y María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a ungirle. Muy de madrugada, el primer día después del sábado, en cuanto salió el sol, vinieron al monumento. Se decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del monumento?. Y mirando, vieron que la piedra estaba removida; era muy grande. Entrando en el monumento, vieron un joven sentado a la derecha, vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto. El les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado, no está aquí; mirad el sitio en que le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que os precederá a Galilea; allí le veréis como os ha dicho.”

San Marcos, capítulo 16 versículos 1 a 7.

La Resurrección de Jesús es recogida en la siguiente saeta, que sintetiza la razón de la Pasión a la que se somete Jesucristo de una manera voluntaria, y lo hace a través de su Prendimiento, Muerte y Resurrección, con el fin de que creamos en el Padre Eterno:

(49)

Tú te dejaste sorprender

en el huerto de la Oliva

te dieron muerte después

pero volviste a la vida

para enseñarnos la fe.

30.-Ascensión a los cielos

Los llevó hasta cerca de Betania, y levantando sus manos, los bendijo, y mientras los bendecía se alejaba de ellos y era llevado al cielo. Ellos se postraron ante El y se volvieron a Jerusalén con gran gozo. Y estaban de continuo en el templo bendiciendo a Dios.”

San Lucas, capítulo 24 versículos 44 a 49.

La Ascensión de Jesús a los cielos queda reflejada en las saetas siguientes:

 

Puesto el pie sobre una peña

la bendición nos echó

y dejando en paz la tierra

a los cielos se subió.

   
 

En el portal de Belén

hay una piedra redonda,

donde Cristo puso el pie

para subir a la gloria.

Y éste es el relato de la Pasión de Jesús, tal como la ve el pueblo andaluz, a través de versos que se han hecho amor, es decir a través de las saetas.

Grabaciones Audios y Videos

(1) Cantaor desconocido. Grabaciones en cilindros de Cera. CAF

(2) Camarón y M.Serrat. TVE

(3) Angel Vargas. Saetas, cante de la Semana Santa Andaluza.-Flamenco Vivo-1993

(4) José María Alcántara. Saetas Marcheneras. Promúsica de Extremadura

(5) María José Santiago. Tu carita divina.

(6) Diego Carrillo Fernández. La saeta en Arahal. Ayuntamiento de Arahal.1999

(7) Antonio Canillas.

(8) Concepción Pérez Ramírez. Saetas Marcheneras. Promúsica de Extremadura

(9) Diego Carrillo Fernández. La Saeta en Arahal. Ayuntamiento de Arahal.1999

(10) Juan de Arcos. Saetas y Saeteros de Arcos. Pasarela

(11) Diego Carrillo Fernández. La Saeta en Arahal. Ayuntamiento de Arahal.1999

(12) Diego Carrillo Fernández. La Saeta en Arahal. Ayuntamiento de Arahal.1999

(13) Antonio Canillas.

(14) Agujetas. Tres Generaciones. BMG 2001

(15) Tomás Pavón. Antología de la Saeta Antigua Sevillana

(16) Sernita. Grabaciones Históricas. Hispavox.1992

(17) María Soleá. Veinticinco años de Saeta en la Peña La Buena Gente

(18) Curro de la Morena. Veinticinco años de Saeta en la Peña La Buena Gente

(19) Luis Caballero. Saetas. Regal 1963

(20) Tomás Pavón. Antología de la Saeta Antigua Sevillana.Pasarela

(21) Pepe Montaraz. Saetas, Cante de la Semana Santa Andaluza-Flamenco Vivo- 1999

(22) Perla de Cádiz. Grabaciones Históricas. Por Saetas. Hispavox

(23) Manuel Torre. Grabaciones Históricas

(24) Manuel Torre. Grabaciones Históricas

(25) Pastora Pavón, Niña de los Peines. Grands Cantaores du Flamenco, vol. 3

(26) Antonio Canillas. Saetas vol. 1. Doblón. 1981

(27) María Soleá. Así canta nuestra tierra en Semana Santa.

(28) Pepa de Benito. Saetas, Cante de la Semana Santa Andaluza-Flamenco Vivo-1993

(29) El Pelón. Saetas, Cante de la Semana Santa Andaluza.-Flamenco Vivo-1993

(30) Manuel Mairena. Vía crucis. Pasarela

(31) Manuel Torre. Grabaciones Históricas

(32) Manuel Vallejo. Antología de la Saeta Antigua Sevillana. Pasarela

(33) María José Santiago. Así canta nuestra tierra en Semana Santa.

(34) Manolo Caracol. Grabaciones Históricas. Por Saetas. Hispavox

(35) La Paquera. Arte Flamenco. Antología de la Saeta. Orbis-1972

(36) Antonio Mairena. El mundo de la saeta en Antonio Mairena

(37) Isabelita de Jerez. Testimonios Flamencos vol. 37. Tartesos

(38) El Guapo

(39) Angelita Yruela

(40) Entre dos ladrones muere

(41) Manuel Moneo. Así canta nuestra tierra en Semana Santa.

(42) José Menese. Saetas de oro. RCA. 1970

(43) Ana María La Jerezana. Grabaciones Históricas. Por Saetas. Hispavox

(44) La Andalucita. Semana Santa en Sevilla. La voz de su Amo. 1958

(45) Miguel Cambayá. Saetas y Saeteros de Arcos. Ayuntamiento de Arcos.

(46) Pili del Castillo.

(47) María Soleá. Veinticinco años de Saeta en la Peña La Buena Gente

(48) Luis Caballero. Saetas. Regal. 1963

(49) Rerre de los Palacios. Saetas vol. 2 Doblón.1985

Referencias

- Agustín Aguilar y Tejera. “Saetas populares”. Edición fascímil. La Corona deJesús-2010

- Benito Mas y Prat. “La tierra de María Santísima”. Madrid-1925

- Fray Diego de Valencina. “Historia documentada de la saeta y los Campanilleros”, Sevilla-1947

- José Luis Ortiz Nuevo. “Quién me presta una escalera. Origen y noticias deCampanilleros en el siglo XIX”. Sevilla-1997

- Luis Melgar Reina y Angel Marín Rújula. “Saetas, Pregones y Romances Litúrgicos Cordobeses”. Caja de Ahorros de Córdoba-1987

- Medina Azara. “Cante jondo y cantes sinagogales. Madrid-1930

- Rafael López Fernández. “La Saeta.” .Grupo Andaluz de Ediciones-1981

- Serafín Avila Bergas. La Saeta en Arahal-Ayuntamiento de Arahal, Diputación de Sevilla y Peña Flamenca “Pastora Pavón, Niña de los Peines”-1999