Cantos Religiosos: Los cantos de la Aurora- Auroreros y Auroros

CANTOS RELIGIOSOS: LOS CANTOS DE LA AURORA- AUROREROS Y AUROROS. ARRIATE VERGEL DE LOS AUROREROS, AUROROS Y TONADAS.

 

Juan Ponce

 

En Arriate (Málaga) se conocen como “Coplas de la Aurora” o “Cantes de Campanilleros” a las canciones o tonadas de carácter religioso que los campanilleros entonan en el crepúsculo matutino. Esta tradición, no sin grandes esfuerzos, se ha mantenido tanto en la región andaluza como fuera de ella y Arriate es uno de los lugares donde se encuentra la más rica gama de tonadas.

Los intérpretes de estas coplas de la Aurora (miembros de la hermandad o agrupación, miembros de campanilleros) son conocidos con el nombre de los Auroreros o Auroros.

Hagamos un breve recorrido por la documentación existente sobre esta tradición:

En opinión del escritor y flamencólogo José Blas Vega, los coros de los campanilleros que han cantado y cantan en Andalucía acompañando a los Rosarios de la Aurora, se iniciaron sobre finales del siglo XVII por el religioso capuchino Fray Pablo de Cádiz, según algunos tratadistas y por Fray Pedro de Ulloa, según otros, y se extendieron por pueblos y ciudades creando una tradición folklórico-religiosa.

Sergio Ramírez González, natural de Arriate, Doctor en Historia del Arte y autor de este estudio minucioso “Realidad social, grupos de poder y vida cotidiana en una villa del siglo XVII. Arriate en las respuestas generales del catastro de Ensenada”.- escribe:

Como los mismos carmelitas hicieran con la Virgen del Carmen, también los dominicos lograron encumbrar esta devoción a lo más alto de la cultura popular. Y para ello, que mejor que expandir su radio de acción por los municipios circunvecinos con la intención de fundar hermandades, erigir capillas independientes y constituir parroquias bajo el título de la Virgen del Rosario. Pese a que en Arriate no consiguieron estos dos últimos hechos, sí lograron establecer cofradía y, lo que es más importante, encumbraron la figura de la Virgen del Rosario hasta la posición de patrona religiosa de la villa. Sin duda, tales vínculos tendrían su origen en las constantes visitas de los frailes dominicos rondeños, ya fuera para solicitar limosna o para predicar en las festividades del calendario litúrgico.

Esta Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Arriate fue tomada en cuenta por los estamentos diocesanos en el año 1595.

Cierta vinculación con la Cofradía de la Virgen del Rosario, al menos en su origen, debió tener el grupo de campanilleros que recorren todavía nuestras calles en las madrugadas del domingo y que conocemos con el nombre de “Auroreros” o “Auroros”.

Su punto de conexión se halla precisamente en el rezo del Rosario, fin para el que, junto al culto a la Virgen, se instituyeron estas cofradías a lo largo y ancho de Andalucía. Ya para el sigo XVI dicha oración estaba conformada tal como hoy la conocemos, tras el impulso inicial de Santo Domingo de Guzmán – en el siglo XIII - y Alano de la Roche – en el XV -, aunque adquiriría una difusión generalizada a raíz de la batalla naval de Lepanto, en 1571, donde la victoria de la armada cristiana sobre los turcos fue atribuida a la divina intervención de la Virgen del Rosario. De hecho, solo dos años después, en

1573, El pontífice Gregorio XIII expedía un breve con el que estableció la festividad de la Virgen del Rosario el primer domingo de octubre, en todos los lugares donde hubiera capilla y altares dedicados a esta advocación.

Continúa Ramírez González: “con todo, la verdadera consideración del Rosario como devoción popular tuvo su punto de partida en la siguiente centuria, en función del brote de peste que asoló Sevilla en 1649. A partir de aquí, la Iglesia comenzó a fomentar las misiones cuaresmales encabezadas por destacados predicadores de las órdenes regulares, de manera que el rezo del santo Rosario, se convirtió en parte imprescindible de ellas.

En realidad, una forma sencilla de llegar a Cristo era a través de la mediación de la Virgen María, en la que tuvo una influencia esencial el papel desempeñado por el dominico fray Pedro de Santa María de Ulloa, “el apóstol del Rosario”. Desde su convento de San Pablo en Sevilla, y entre los años de 1688 y 1690, hizo un esfuerzo titánico por difundir esta devoción, calando de tal manera en la población que pronto pasaría a ser unos de sus signos de identidad. Según Romero Mensaque, a su influencia se debe el origen de los conocidos rosarios públicos callejeros, cuya primera salida documentada tuvo lugar precisamente en reconocimiento a este personaje el día en que se celebraron los funerales por su alma, 17 de junio de 1690. Desde entonces y hasta la segunda mitad del siglo XIX, estas procesiones se expandieron por toda la geografía regional y adquirieron gran popularidad en ciudades y pueblos, gracias también a la implicación de clero secular y otras órdenes regulares como la capuchina y jesuita. Es decir, que con el tiempo esa exclusividad rosariana de los dominicos se fue debilitando para dar paso a un fenómeno generalizado y popular sin ataduras específicas. En este sentido, no debe desdeñarse la influencia que tuvo en toda la comarca rondeña la presencia continuada del célebre predicador capuchino fray Diego José de Cádiz. A este fenómeno, se incorporó pronto la devoción inmaculista tan extendida en aquel tiempo, pasando a formar parte esencial de los cortejos, en lo que se refería a: rezos, alabanzas, coplillas y enseres portados”.

Visto lo anteriormente expuesto tanto por José Blas Vega como por Sergio Ramírez, como los datos que nos aporta Romero Mensaque deducimos que:

 

AUROREROS DE ARRIATE EN LA PROCESION DE LA INMACULADA CONCEPIÓN.

Antonio Ayala, Manolín el Gato, Rafael Guerrero, Sebastián Ramírez, Gregorio, Hijo Rafael, Salvador del Supermercado, Pedro Ayala. Foto del libro de Sergio Ramírez González.

-Tanto las coplas de la Aurora como la de los campanilleros tienen su origen en la llamada al Rosario y que la verdadera consideración del Rosario como devoción popular tuvo su punto de partida en 1649. A partir de ahí la Iglesia comenzó a fomentar misiones cuaresmales encabezadas por destacados predicadores de las órdenes regulares, de manera que el rezo del santo Rosario se convirtió en parte imprescindible de ellas. A finales del S. XVII, uno de esos destacados predicadores, el dominico fray Pedro de Santa María de Ulloa, “el apóstol del Rosario”, hizo un esfuerzo titánico por difundir esta devoción y a él se le atribuye el origen de los rosarios públicos callejeros. (Salida documental, en la celebración de su funeral 17 de junio de 1690). También destacó fray Pablo de Cádiz, auténtico conformador de los Rosarios públicos, que estableció en sus misiones en Cádiz 15 Rosarios en recuerdo de los Misterios, a los que denominó muy significativamente "compañías espirituales". Estas Misiones fueron una iniciativa del obispo de Cádiz José de Barcia y Zambrana, prestigioso orador y muy afecto a la devoción del Rosario desde su tiempo de Sacerdote en Málaga. 16 de no de, Falleció el 16 de noviembre de 1694, habiendo dejado un libro "Triunfo glorioso del Santo Rosario".

 

También el celebre predicador capuchino fray Diego José de Cádiz influyó en toda la comarca rondeña con su presencia continuada. Cádiz 1743- Ronda 1801.

El Padre Fray Diego, en su “Novena dedicada a la Señora de la Paz”, libro editado en Sevilla en el 1.785, nos refiere como la Hermandad del Santísimo Rosario de la Paz existía en la ciudad de Ronda en el siglo XVII y aún en tiempos anteriores; y que, los hermanos del santo Rosario cantaban alabanzas a la Divina Señora llamando de esta forma a los fieles al rezo del santo Rosario durante las madrugadas de los domingos y festivos, en honor de la que es Aurora del nuevo día. Así, en este piadoso ejercicio permanecieron mucho tiempo, sin omitirlo jamás, aún en las noches más destempladas y tempestuosas del invierno.

Romero Mensaque escribe sobre la Crisis y decadencia del fenómeno rosariano.

A pesar del gran número de Rosarios y de la complejidad a la que habían llegado en sus cortejos, estas procesiones comenzaron a atravesar una primera crisis al finalizar el primer tercio de siglo.

Las limosnas de los vecinos no bastaban para sufragar los gastos. Había comitivas que no tenían la fuerza y sinceridad de épocas pasadas. Se resquebrajaba la cristiandad barroca.

Tan gran número de rosarios necesariamente hubo de generar diversas problemáticas cuando, ya en la segunda mitad de siglo, la devoción había perdido en mucho las características primitivas.

Las medidas del gobierno ilustrado fueron poco a poco abriendo un horizonte evidente en la mentalidad del pueblo: la religión no era ya la única instancia posible para entender la realidad y el sentido de la vida. No se podía seguir inmerso en unos esquemas contrarreformistas y se origina una crisis indudable en la religiosidad popular, de la que un buen índice son los Rosarios. Poco a poco disminuyen las procesiones diarias, mientras que la de madrugada resurgida tiende a salir los festivos y con su denominación ya de la Aurora, que, poco a poco, va cobrando una nueva fuerza durante toda la centuria decimonónica, especialmente en su segunda mitad, perdurando con altibajos hasta la actualidad.

Van desapareciendo los retablos callejeros desde la mitad del siglo XIX por mor de las reformas urbanísticas. Es otro signo más de la decadencia de esa religiosidad barroca cotidiana, dinámica y espontánea. Las devociones tienden a volver a los templos y de ello son bien conscientes las propias congregaciones y hermandades rosarianas.”

Vemos como a pesar de la diversidad de rosarios constituidos (en parroquias, iglesias conventuales, los organizados por hermanos de una cofradía así como los espontáneos adscritos a capilla o retablos callejeros, durante el siglo XVIII y por los factores indicados arriba llegará el momento en el cual el brillo original de los rosarios públicos empieza a apagarse. Este hecho es corroborado por la disminución de las procesiones diarias hasta desaparecer, aunque se mantendrán en los días festivos, solemnidades que serán por la madrugada y como elemento esencial de las Misiones. Y es aquí, a finales del S. XVIII y en la siguiente centuria, cuando comienza a hacerse popular la denominación de “Rosario de la Aurora” . No obstante, fue una denominación que se constata desde el principio con especial énfasis en los ambientes rurales.

 

 

Continúa Romero Mensaque:

 

Esta segunda procesión se denominaba también de la aurora por salir dos horas aproximadamente antes de salir el sol, a cuyo término los cofrades asistían a la "misa de alba". Estas procesiones de madrugada serán las más comunes a partir del siglo XIX, adoptando definitivamente la denominación de Rosarios de aurora, coincidiendo con una iniciativa de su fomento a nivel nacional a cargo por el padre misionero Antonio Garcés a finales del XVIII, pero ya aparecen claramente desde finales del XVII congregaciones y hermandades rosarianas con el título de Nuestra Señora de Aurora”.

Y como dice Ramírez González, en la respuesta generales del catastro de Ensenada.

Tradición (Rosarios de la Aurora) a perpetuar en el siglo XIX y que acabarían por desaparecer a principios del XX. Efecto dominó que se producirá en toda la región andaluza y lo que acaeció asimismo en el pueblo de Arriate, con la diferencia de que en este se han conservado la tradición de los campanilleros y la salida desde la Iglesia parroquial de rosarios públicos en las madrugadas de los domingos de octubre, para participar a continuación de la “misa de alba” que antiguamente facilitaba el cumplimiento eucarístico de los trabajadores del campo que iniciaban pronto la jornada y aquellos marginados de la sociedad que , por su pobre indumentaria, no veían decoroso concurrir a las celebraciones comunes. Incluido el rosario de Ánimas que aún se lleva a cabo en el cementerio de la localidad el último domingo de octubre. A estos rosarios se incorporan los Auroreros o Auroros, como no podía ser de otra manera, los cuales entonan coplilla en alternancia con el rezo de los misterios. Aparte, salen todas las madrugadas de los domingos del año por las calles de la población – entre la cuatro y cinco de la mañana -, entonando las salves y coplas con acompañamiento en la música de instrumentos como la guitarra, campanilla, platillo y triangulo, amén de la pandereta en tiempo de Navidad (me comenta Sebastián Ramírez (Aurorero) que tiempos atrás también con un laúd). Sin olvidar, el tradicional acompañamiento musical que hacían con órgano en los oficios del Jueves Santo y que actualmente esta en deshuso.

Por lo demás, han conservado ciertas características de las agrupaciones de antaño como su devota vinculación a la escultura de la Inmaculada Concepción. Igualmente, en la tarde de los sábados es usual ver todavía a uno de sus componentes pidiendo limosna por las casas con las que sufragar los gastos, que será mayor si solicitan que le canten una salve a las puertas de la vivienda.

El repertorio de los Auroreros de Arriate consta de más de una veintena de tonadas de fondo teológico y catequético a repartir según el tiempo litúrgico, es decir Navidad, Cuaresma y tiempo ordinario, amén de distintas salves a la Virgen María y coplillas a ciertos misterio de la Iglesia y santos del calado de Santiago, san Miguel y, por supuesto San Valentín Patrón de Arriate”.

En cuanto a las Tonadas, observamos que unas son propias del lugar, y otras recogidas, tal vez, de Congregaciones similares, como parece indicarlo las tonadas de Montellano y Morón.

 

Rompe el silencio de la noche, la guitarra, que inmediatamente es arropada por el tintineo de las campanillas, triángulo y platillos de metal; acto seguido, voces viriles entonan la Liguerilla, que como su nombre indica, tiene sentido de prisa, se toca y canta como primicia para así entrar en calor, pasión y voluntad. El viento me trae a lo lejos la siguiente letra:

Saludemos a la Divina Aurora

 

con el Santo Arcángel

 

Señor San Gabriel…

Además aparece el nombre de esas tonadas:

Remontillo, Juan Ruiz, Juan Gallego, San Lucas, De Ánimas, Morón (Tono de Rey), Montellano, Campanilleros, Tono de Salve, Villancicos, Pasión, Decreto de Herodes, de San Valentín.” etc.

También en este libro nos cuenta que el autor de las canciones ha sido el mismo pueblo, ese poeta anónimo y desconocido, que en todo tiempo supo expresar en esta Región de Andalucía, Tierra de María Santísima, su fe y devoción a la Virgen.

Sea como fuere, los más ancianos del Valle del río Guadalcobin, recuerdan haberlas recibido de sus antepasados, habiendo existidos otras similares, tales como las de los Pecadores Mortales, Hermanos del Rosario, etc. (siglo XVIII).”

Refiere Ramírez González:

Que la mayoría de las letras son del siglo XIX, y continúan el esquema canonizado por todos los grupos de campanilleros andaluces.

Estas coplas están estructuradas en estrofas de siete versos con rima asonante, todos endecasílabos menos el quinto dotado de cinco silabas y que es precisamente el que se repite”.

Letra:

 

DE ADAN Y EVA PECANDO.

 

Lucifer poseído de envidias

 

Llegó vengativo al jardín de Dios

 

Y se vale de aquella serpiente

 

Para dar principios a la tentación

 

Luego se enredó

 

En el árbol que estaba vedado

 
Y al instante Eva llamó la atención

 

 

El Prólogo del libro “Libro de la Aurora” dice así:

HERMANDAD DE LA VIRGEN DE LA AURORA.

Reciben este nombre, dos Congregaciones de Hermanos, establecidas desde tiempos remotos, tanto en la villa de Arriate, alegre pueblo de la provincia de Málaga, como La Cimada, formada esta última por caseríos de labor próximos a la citada villa de Arriate.

Estos Hermanos reciben el nombre de Auroreros, los cuales cantan coplas en versos, acompañándose de guitarra, triangulo, platillos y campanillas de metal. Estas coplas son verdaderas plegarias y piropos a la Virgen María en el Misterio de la Inmaculada Concepción.

Realizan sus salidas, las madrugadas de los domingos y festivos en Arriate, y a la hora crepuscular de los viernes en La Cimada.”.

Letras, coplas, devoción y sobre todo la conservación de una antigua tradición que para conocerla hay que presenciarla y experimentar las sensaciones producidas por los Auroreros de Arriate.

 

Agradecimientos a Sebastián Ramírez Ramírez, por poner a mis disposición sus conocimientos sobre Los Cantos de La Aurora, a través de su experiencia como Aurorero.

A Teresa Cintado Concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Arriate (Málaga) por su siempre agradable colaboración.

 

FUENTES CONSULTADAS.

JOSE BLAS VEGA. DICCIONARIO ENCICLOPEDICO ILUSTRADO DEL FLAMENCO EDIT CINTERCO. (CAMPANILLEROS).

CARLOS JOSE ROMERO MENSAQUE. Génesis de la Devoción. Los Rosarios Públicos. EL Rosario en Sevilla. Devoción, Rosarios Públicos Hermandades. SEVILLA AYUNTAMIENTO 2004.

Cotidianidad, dinamismo y espontaneidad en la religiosidad popular... “FRAY PABLO DE CADIZ” y la influencia capuchina en los rosarios públicos.

SERGIO RAMÍREZ GONZÁLEZ.- Realidad social, grupos de poder y vida cotidiana en una villa del siglo XVIII. Arriate, en la respuestas del catastro de Ensenada. Ayuntamiento de Arriate. edit serrania. 2009

HERMANDAD DEL SANTÍSIMO ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ Y VIRGEN DE LA AURORA RONDA (Padre Fray Diego José de Cádiz).

LIBRO DE LA AURORA.- Aurorae, initium, et fundamentum.-

ARRIATE-LA CIMADA 1978.- GRAFICAS DEL SUR SEVILLA 1978.

JOAQUÍN GRIS MARTÍNEZ.- Secretario de la Hermandad de Nuestra Sra. del Rosario, Santa Cruz. LA AURORA MURCIANA. PRESENTE Y FUTURO. N.7.2001