De Triana a la Alameda

¿TRIANA PRIMERA COMARCA CANTAORA?
DE TRIANA A LA ALAMEDA

(LOS CAFÉS CANTANTES Y EL PUENTE DE TRIANA)

José Manuel López Mohiño

Al cumplirse los ciento cincuenta años de la inauguración del Puente de Triana, en Febrero del año 2002, fue la causa y el motivo para que publicara un articulo en la Revista Triana, siendo la base para el desarrollo de éste, destacando la importancia que jugó el Puente en el resurgimiento de los Cafés Cantantes, ya que esta inauguración unió ambas orillas, naciendo un "modus vivendi" diferenciado del anterior, al salvar las dificultades que representaba el puente de barcas.

Triana fue el núcleo esencial, donde se dio a conocer lo que hoy entendemos por flamenco, teniendo que recurrir a las observaciones históricas, para con los antecedentes acaecidos en una época determinada, al menos poder demostrar el porqué con la construcción del Puente de Triana, surgió una forma distinta de la ejecución del cante flamenco hasta aquellos momentos desconocidas, al ser interpretado en los cafés cantantes, siendo sometido a duras criticas, en primer lugar por don Antonio Machado y Álvarez "Demofilo" y seguidas por Manuel Chaves Nogales. Es el profesor don Manuel García Matos, gran investigador musical, él que posteriormente, años más tarde, él que entra en una valoración positiva de los que estos significaron para el mundo del flamenco.

Haremos un breve recorrido desde Triana a la Alameda, en el periodo que abarca desde el último tercio del siglo XIX, hasta llegar alrededor de los años sesenta del ya desaparecido siglo XX, en los cuales esta zona sevillana entra declive, ¡flamencamente hablando! En este periodo de una duración aproximadamente de cien años se encuentran las dos épocas más importantes del cante: La edad de oro y la Opera Flamenca. Trataremos de argumentar las causas que motivaron la salida del flamenco de Triana, así como anécdotas de una Sevilla, aún provinciana, que luchaba denodadamente por encontrar el espacio cultural de antaño, de la que fue protagonista indiscutible.

Triana, Collación y Guarda de Sevilla, La Puebla, el núcleo poblacional nacido a extramuros, en la margen derecha del río, fue la pionera en dar a conocer los cantes ancestrales, desde finales del XVIII y durante el siglo XIX. El punto de referencia, el refugio cobijador de todos aquellos que quedaron embelesados por una música que como sangre corría por sus venas; fuente y venero donde bebieron para expresar los sentimientos reprimidos siglos atrás. Triana inconscientemente aportó al flamenco toda una cantera de cantaores que se encontraron inmersos en un mundo aprovechado por los que intuyeron que esta expresión genuina podría reportar grandes beneficios, dotándolo de las estructuras necesarias para su lucro. - De ahí llevarlo a los Cafés Cantantes - Si bien Triana, con independencia de la creación de este elemento, siguió como epicentro, siendo digna referencia y espejo para darse a conocer y establecer el profesionalismo que en una época de penuria y miseria empezó a estar bien retribuido. Desgraciadamente no podemos contar con el testimonio histórico, al no contarse en aquella época de los medios técnicos necesarios de las grabaciones, que nos pudieran haber dejado un legado de un incalculable valor etnográfico.

LOS CAFÉS CANTANTES

Antes de hacer la observación histórica de su ubicación, transcribiremos unos párrafos del gran investigador y musicólogo, profesor don Manuel García Matos. Es un juicio histórico que nos puede servir para aclarar conceptos. Dice literalmente:

"La fundamental causa que los provocó hallase a nuestro juicio el gran incremento que por entonces había tomado la afición al cante. El crecido número de fervorosos admiradores con que éste ya contaba, per- tenecientes, puede decirse, a todas las clases sociales, fue poderoso estimulo para animar a ciertos avisados dueños de cafés a organizar en sus salas de espectáculos de Arte Flamenco (cante y baile) seguro de que con ello aumentaría la habitual clientela a los ingresos de caja de su negocio. Como consecuencia de este suceso, la fila de cantaores y bailaores comenzaron a engrosar en forma hasta entonces desconocida. Raro el mes en que no surgía algún nuevo excepcional intérprete, y ahora ya también de raza no gitana, fuese hombre o mujer. consolidándose el profesionalismo de flamenco arte y al lado de los cantaores generales, muy escasos, es decir de los que podían y sabían cantar primorosamente todas las clases de cante, dieron se los especialistas que con no menor primor cantaban casi únicamente por seguirillas o soleares (las formas más estimadas y prestigiosas) o por cualquier otro estilo, inclusive por las que solo al baile se destinaban, pudiendo ser tenidos dichos especialistas como extensos o largos, si del estilo o estilos que cultivaban sabían mucho, y corto si lo contrario sucedia..... Acrecentándose considerablemente los acervos de soleares y seguirillas mediante las aportaciones que de ignoradas formulas a ellos hicieron algunos de los múltiples cantaores gitanos que se distinguieron en tal época.... Comenzaron a desaparecer los corridos (romances), las Tonás, Livianas y Deblas".

Como hemos podido observar en esta fotografía literaria del profesor García Matos, realiza una profunda descripción de lo que fueron los Cafés Cantantes de la época, finales del siglo XIX principios del XX. Su Decadencia comenzó en los años veinte, tomando otros giros, dedicándose más a las "Varietés" en competencia con un nuevo fenómeno surgido como fue el cinematógrafo. En esta descripción literaria existen algunos párrafos de gran interés: "Raro era el mes en que no surgía algún nuevo excepcional intérprete, y ahora ya también de raza no gitana".

Es curioso observar como el maestro García Matos destaca con énfasis "y ahora ya también de raza no gitana". Los Cafés dignificaron el flamenco sin lugar a dudas, sacándolo de su hábitat miserable, apareciendo un profesionalismo bien remunerado, contradiciendo al temor infundado de "Demofilo: Los Cafés matarán por completo al Cante Gitano en no lejano plazo". Lo que no podía imaginarse don Antonio Machado y Álvarez es que a éste se incorporarían los no-gitanos. Es lógico pensar que don Antonio en sus primeros trabajos de investigación conectó con los gitanos, que fueron los primeros en hacer uso de él para su supervivencia e incluso tomó su primer apelativo de "Cante Gitano" o "Cante Hondo", monopolizando estos cantes ancestrales. ¡Ahora bién! una vez desparecidas las causas represivas y su notable mal fama, los Cafés jugaron un papel de importancia al acercar el flamenco a toda clase de público, los nogitanos se incorporaron ejecutando cantes desconocidos, por ejemplo: los fandangos y sus derivaciones, lo que viene a demostrar que el flamenco era una cultura más amplia recogida de nuestros ancestros.

La geopolítica jugó un papel de importancia, configurando un carácter y modos de comportamientos bien diferenciados al resto de la ciudad. El río era un escollo insalvable para Triana y Sevilla. Fueron los árabes los que establecieron inicialmente el puente de barcas (1.1.47) con el fin de acercar la fértil vega y el productivo Aljarafe. La Collación y Guarda de Sevilla, la Puebla de Triana fue protagonista en todo el proceso histórico. El actual puente de Isabel II, vulgo "Puente de Triana" se inauguró el 23 de Febrero del año de 1852; acercando definitivamente Triana a Sevilla, acabando con la problemática que creaba el puente de barcas, bien por las avenidas del río o por las inclemencias del tiempo. Cinco años antes es cuando tenemos noticias de los Cafés Cantantes. Triana quedó a tiro de piedra del centro de la ciudad, quedó comunicada definitivamente. La cantera inagotable de cantaores ya no tuvo obstáculo alguno para su desplazamiento a intramuros. Estas primeras noticias datan del año de 1847, cinco años antes de la inauguración oficial del Puente de Triana (éste estaba ya en construcción) No queremos establecer categóricamente que este año de 1847, se cantara flamenco en los Cafés, ya que tenemos que atribuirle a Silverio Franconetti, su introducción en estos locales. Pensamos que en estos principios se darían cantes y bailes originarios hasta tomar más tarde carta de naturaleza con la denominación de "Cante Gitano" o "Cante Hondo".

Don Manuel Chaves Nogales, en su libro "La Ciudad-Ensayos" hace referencia al Café de la Cabeza del Turco, situándolo en la calle de la Sierpes, a finales del año constitucional de 1822, fecha anterior a la de 1847, que es cuando realmente proliferan por doquier alcanzando cotas insospechadas. Si nos remitimos al maestro García Matos, cabria preguntarnos: ¿Fue el Cante Gitano o el Cante Hondo el impulsor de estos? Don Manuel Chaves Nogales establece la misma línea crítica que "Demofilo": "Lo flamenco ha caído plenamente bajo la sanción universal; en la actualidad, una juerga es tan estúpida, que nosotros mismos la condenaríamos". "Los que se horrorizan al escuchar la mezcolanza de evocaciones, de sentimientos y conceptos antagónicos, a veces incomprensibles, que se viertan por boca de nuestros cantaores en las fiestas del pueblo, debían leer cuidadosamente esas páginas de Éstebanes, y saber lo que eran nuestras diversiones, después de Olés, Tiranas, Polos, Serranas, Caleseras, Rondeñas, Granainas y Sevillanas, se cantaban aquellos romances peregrinos, aquellas corridas de que tanto gustaba la gente del pueblo". "Parece inexplicable, ¿verdad?" Pues no hace más de cincuenta años que eran así las fiestas en Sevilla". Don Manuel Chaves Nogales escribe este libro en 1921, cincuenta años antes es el año de 1871, cuando Silverio inaugura su primer Café en la calle Tarifa núm. 1, (de 1870 a 1880 fue el tiempo de duración del antiguo Café de Silverio).

Esto viene a demostrar el auge que estos tomaron una vez que el flamenco se sitúa ante el público. Haremos la observación que es en el año de 1921, cuando inician su decadencia, si bien perduraron algunos como fue El Kursal, situado entre las calles O'Donnell, 6, San Acacio 4, y Sierpes, 8, actual calle de Pedro Caravaca, 4, hasta el año de 1935, así como el Variedades hasta el año de 1936.

A título de anécdota comentaremos que cuando se derribó el Café Cantante "El Novedades" el 19 de Marzo de 1923, se congregó una multitud en la Plaza de la Campana, para ver el comienzo del derribo portando una pancarta que decía "Novedades nunca te olvidaremos". Este hecho viene a demostrar nuevamente la importancia que obtuvieron los Cafés Cantantes.

DE SU UBICACIÓN

Anteriormente hemos comentado que una vez inaugurado el Puente de Triana, el centro neurálgico sevillano quedó a corta distancia del Viejo Arrabal. El puente fijo consiguió conectar definitivamente ambos núcleos poblacionales. Si bien Sevilla acercó su Vega y el Aljarafe, necesidad imperiosa para la introducción en la capital de toda clase de productos agrícolas; Triana a su vez quedó comunicada, pudiéndose trasladar los vecinos de la Collación con suma facilidad y no con las dificultades que presentaba el antiguo puente de barcas. El trasiego de gentes se incrementó notablemente. Al amparo de este hilo conductor nació un profesionalismo flamenco bien remunerado. Pronto los más avispados hombres de negocios dieronse cuenta que esta expresión genuina podría reportar grandes beneficios y, siguiendo el recorrido, a la salida del puente en dirección hacia el centro, es donde se establecieron: en un área no menos de mil metros en pleno centro sevillano y en el mismo camino hasta llegar a él. (Vease cuadro sinóptico).

Fue Silverio Franconetti el que apostó fuertemente para llevar el flamenco al Café Cantante, creando uno que él mismo regentaba. Los Cafés dieron el espaldarazo definitivo para el conocimiento de todas clases sociales. Aportaron la creatividad necesaria para que éste evolucionara, debido a que los cantaores una vez remunerados, tuvieron que hacer uso de la inventiva creadora con el objeto de la superación personal al estar obligados en ofrecer a un público exigente, continuamente cantes novedosos. Dar una nómina de todos aquellos que actuaron en los Cafés sería interminable, no siendo el trabajo que nos ocupa. Ha quedado demostrada la relación de Triana con los Cafés Cantantes y de la importancia de la inauguración del Puente de Triana, el cual permitió el desplazamiento del flamenco al centro de la ciudad y consecuentemente naciendo un profesionalismo bien entendido.

¿Qué quedó en Triana? Triana siguió siendo la ejercitante del flamenco, fue cantera inagotable, pero los más quedaron en el barrio, cantando, pero ejerciendo otras profesiones, incapaces de llevarlo a un escenario. Este comportamiento es el que engrandece a Triana como barrio universal. La época dorada del cante se dio prácticamente en los Cafés Cantantes, una vez iniciada su decadencia enlaza con otra etapa denominada Opera Flamenca al ser llevada del café a los teatros, formándose grandes troupes o compañías itinerantes que recorrieron todo el territorio nacional. Los últimos rescoldos del cante en los cafés como el Kursaal y El Variedades desembocaron en la Alameda de Hércules.

LA ALAMEDA

"El sitio de la Alameda procede de la laguna que desde el siglo XII, servía de referencia al desecado brazo del Guadalquivir, que entraba por la zona de la barqueta y atravesaba la ciudad por la Alameda, las calles Sierpes y La Mar, buscando el reencuentro con el río por Arenal. Fue urbanizada por el Conde de Barajas, en 1574 (Sevilla, ayer y hoy)"El sitio de la Alameda procede de la laguna que desde el siglo XII, servía de referencia al desecado brazo del Guadalquivir, que entraba por la zona de la barqueta y atravesaba la ciudad por la Alameda, las calles Sierpes y La Mar, buscando el reencuentro con el río por Arenal. Fue urbanizada por el Conde de Barajas, en 1574 (Sevilla, ayer y hoy).

La Alameda de Hércules estaba cerca del área donde estaban establecidos los Cafés Cantantes. Los dos últimos en desaparecer: El Kursaal Internacional en la calle O'Donnell y el Variedades en la calle Amor de Dios, calle que desemboca a la Alameda, colindante con la de la Europa, en ésta destacaban: "Las Siete Puertas" y "Casa Morillo" donde se establecían cuartos y reservados, últimos refugios de los prácticamente desaparecidos Cafés Cantantes, apenas ya sin actividades flamencas. La Contienda Civil acabó definitivamente con este tipo de espectaculos debido a la censura impuesta por los vencedores; tanto es así que el Variedades fue utilizado como cárcel provisional. Una vez terminada ésta, quedó convertido en cine, nuevo medio de diversión que se consolidaba a pasos de gigante. Las "Sietes Puertas" y "Casa Morillo" eran típicos bares donde en sus reservados duraba el flamenco hasta las claras del día. Estos estuvieron en plena actividad hasta los años sesenta del pasado siglo XX, dejando de existir cuando la expansión económica acompañada de la feroz especulación del suelo, dejó desatendida a las clases populares, en la cual Triana también se encontró inmersa. Recientemente "Las Sietes Puertas" ha sido restaurada, no siendo jamás lo que fue y "Casa Morillo" la piqueta sentenció su fin.

Hasta aquí, este breve recorrido del cante, que una vez que salió de Triana, haciéndose hombre, profesionalizandose y terminando en la Alameda de la que ya no queda vestigio alguno de una zona cosmopolita y cantaora.

No nos debe caber la menor duda, que Triana fue la primera Comarca Cantaora, debido a las circunstancias históricas que en ella acontecieron. Un cúmulo de avatares fueron gestándose en Triana lentamente, teniéndonos que remontar anteriormente a la conquista de la ciudad por el Rey Fernando, pasando por la llegada de los gitanos, hasta desembocar con la inauguración del Puente de Triana, que dio a conocer el cante y la música que se hacia en el Viejo Arrabal. Desgraciadamente no podemos contar con la base del testimonio de las grabaciones, sólo con la transmisión oral.

 

CAFÉS CANTANTES 1847/1920
Café de Lombardos
Calle Tetuán, junto al Teatro San Fernando
19/12/1847 al 1874

 

Café Suizo
Sierpes, 27 y 29 y Limones, 6
1860 al 1899

 

Café del Arenal
García de Vinuesa, 32 (antes La Mar)
1854 al 1892

 

Café de La Marina
García de Vinuesa (antes La Mar)
Finales del XIX y principios del XX

 

Café de los Cagajones
Ponce de León (antes de la Paja)
Años 60 del siglo XIX

 

Café Concierto Vista Alegre
c/ Génova (Hoy Avda. de la Constitución)
una vez realizado el ensanche 1899 (sólo meses)

 

Salón Oriente
Trajano, 10
1865 al 1884

 

Antiguo Café Silverio (Posteriormente Salón Recreo)
Tarifa, 1
1870 al 1880

 

Café Concierto Novedades
Santa Maria de Gracia, 7
1897

 

Café de los Triperos
c/ Velázquez (antes Triperos)
Primera mitad del siglo XIX

 

El Kursaal
O'Donnell 6, San Acacio 4
(Pedro Caravaca 4) y Sierpes 8
1914 al 1935

 

Salón de Variedades
Amor de Dios, 23 y Trajano, 14
Año de 1918 (Cine Trajano) al 1936

 

Salón Barrera
También llamado Oriente
Fechas desconocidas

 

Café de Apolo
Lo cita Morales Padrón en
"Sevilla hacecien años"

 

Café de Variedades
Bayona, 6 (Hoy Federico Sánchez
Bedoya, 13) Casa del rincón
1866 al 1875

 

Café de la Escalerilla
Esquina de Tarifa y Amor de Dios
Fechas desconocidas

 

Ideal Concert
Calatrava, 24
1919 al 1924

 

Café de Silverio
Rosario, 4
1881 al 1889

 

Salón Olimpia
Mismo edificio del primitivoBurrero,
hasta 1935

 

Café del Burrero
Esquina a Tarifa y Amor de Dios.
1881 al 1897

 

El Tronío
c/ Sierpes, 35
1927

 

Café Filarmónico
Amor de Dios, 23
1878 al 1903

 

Café de los Carros
Plaza de los Carros
Desconocidas

 

EN EL CAMINO DE TRIANA A SEVILLA
Café Sin Techo
Esquina de Reyes Católicos y Paseo de Colón,
frente al Barranco, también llamado " Nevería El China".
A la salida del puente, viniendo de Triana,
en la puerta mataron a "El Canario"
el 13 de agosto de 1885.
Este era un sucursal que para el verano había abierto "El Burrero".

 

Café Cantante Sevillano
San Pablo, 7 pasada la Puerta de Triana.
1898 al 1899