LA NOCHEBUENA DE JEREZ, SUS VILLANCICOS, SUS COPLAS Y SUS ROMANCES

Juan de la Plata

Cuando se acerca la Nochebuena, Jerez recobra cada año la hermosa tradición de sus villancicos. Una tradición cada vez renovada con más fuerza y cariño, que nos hace vivir y revivir noches inolvidables, alrededor de la lumbre, en los viejos patios de vecindad, entonando centenarias coplas y romances, al son de zambombas, almireces, panderetas y botellas rayadas de anís. Una ruidosa orquesta casera, que nos devuelve a todos los jerezanos, en este tiempo, y por unos días, la algarabía entrañable de nuestra mejor y más fresca música popular.

Porque Jerez, con la ciudad hermana de Arcos de la Frontera, conserva todavía, y quiera Dios que para siempre, el sabor y el regusto de una costumbre ancestral, heredada de nuestros mayores, como un inapreciable privilegio, amorosamente guardado durante siglos y oralmente transmitido de padres a hijos.

Nuestro villancico popular es como un tesoro de incalculable valor, una arqueta que cada Navidad se abre para mostrar todas sus maravillosas prendas, un botafumeiro de riquísimos aromas, un ramillete de flores silvestres de finísimo perfume.

El villancico jerezano posee tales encantos, que nadie puede sustraerse a su emotiva musicalidad, ora de aflamencados sones, ora de deliciosas y delicadas melodías. Cada fiesta de zambomba es como una eclosión de arte, sonando en el íntimo y familiar reducto de los patios, allá por lo más intrincado de los barrios populares, donde la navideña costumbre se manifiesta con singulares características, gloriosamente enraizadas en lo más profundo del alma de nuestra buena gente.

Por la Cruz Vieja, por Cerrofuerte, por Albarizuela, Santiago y el Mercado, suenan estas noches los arcaicos ecos de nuestras coplas de Nochebuena, en improvisados corros de buena vecindad. La alegría va por barrios, prendida en aires navideños. La ronca zambomba y la cascabelera pandereta suenan incesantemente por rincones típicos de calles, plazas y plazoletas de Jerez.

Los jerezanos viven con inusitado gozo y algazara estas fiestas, en las que la música popular recobra de pronto el tirón telúrico de un importante protagonismo, bajo las estrellas de diciembre.

Una pandereta suena,
yo no sé por dónde irá;
camino de Belén lleva,
hasta llegar al portal.
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Sí, las enteleridas voces del villancico jerezano siempre nos llevan por el mismo camino, hacia Belén, hasta llegar al portal.

Un portal de ensueño, hecho de corcho y pajas, con un paisaje de musgo, serrín y ríos de papel de plata, rodeándole; Sobre el que pastores y reyes de barro andan presurosos el mismo camino, guiados por una estrella que brilla "como ninguna". Es el nacimiento entrañable de los hogares jerezanos, con sus luces y su escarcha figurada, ante el que el alma se nos pone de rodillas, para cantar, una y otra vez, embelesados, aquello tan bonito y tan nuestro de

Los caminos se hicieron
con agua, viento y frío...
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Que la Navidad parece que nos hiela, que nos sobrecoge el corazón, de tan sencillo como se nos hace en el pecho. Y no vienen de más esas copitas y esos enmielados pestiños, tan amorosamente amasados, para darle largas cambiadas a los muchos bullicios a que nos suele llevar tan honesto como nocturno bureo, callejeando por nuestros más añejos barrios, atraídos por el soniquete jacarandoso de palmas y zambombas.

Ya está el pájaro mare,
puesto en la esquina,
esperando que pase la golondrina.
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Y del terebol, cara, caracol, al marinerito Ramiré (278 Kb.) / (556 Kb.) , entrando en el jardín de Venus (242 Kb.) / (483 Kb.) , con los peligrinitos de la mano (218 Kb.) / (436 Kb.) , pasando por la morería, camino de Casablanca (177 Kb.) / (353 Kb.) , para ver a la madre abadesa, que está en la orilla del río, regando las flores de mayo y abril (141 Kb.) / (281 Kb.) . Y mil coplas, romances y villancicos más, que se nos vienen repentinamente a los labios, engarzados unos con otros, como eslabones de una cadena que son suspiros del recuerdo.

Y al bolo, bolo,
verás como suenan,
que las campanillitas
de la Nochebuena.
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Una noche que no es noche de dormir, que por algo lo dice la copla. Que hay noche para rato, en salud y buena compañía, con la familia, con los amigos y con los vecinos, en el patio o en el corral de la casa, en la habitación junto al belén, cantando siempre la alegría de la Navidad, que la Nochebuena de Jerez es única y es distinta, que por algo tenemos el más rico cancionero popular, para perpetuar la tradición de un Dios que se hace tierno infante, entre un buey y una mula, en un portillo oscuro, lento de telarañas y al que gritamos una y mil veces "¡gloria al recién nació, gloria!".

 

El Centro Andaluz de Flamenco y El Centro Informático Científico de Andalucía, agradece a CAJA SAN FERNANDO su amable y desinteresada colaboración en la realización de este número de la Revista Alboreá, cediendo las grabaciones del disco Así canta nuestra tierra en Navidad, como ilustración musical de este artículo.

 

HISTORICO DEL FORO DE DEBATE.

La Nochebuena de Jerez, sus villancicos, sus coplas y romances.

La Nochebuena de Jerez, sus villancicos, sus coplas y romances. Manuel Chilla 26/12/99