Rector Universidad de Almería

 

 

 


 

Alfredo Martínez Almécija,
Rector de la Universidad de Almería.

El guitarrista Serranito afirmó hace unos días que "antes que la guitarra está la sonrisa" y que aquella es la que más culpa tiene del enriquecimiento del flamenco. Afirma el guitarrista madrileño "que es partidario de la renovación del flamenco desde dentro", pero no renuncia al encuentro con otras músicas, siempre que quede claro que se está haciendo fusión.

Comienzo con esta referencia al intérprete de "Sueños de ida y vuelta" porque es una realidad que flamenco y renovación son conceptos que deben caminar juntos. La tradición que va unida a este arte pervive con las nuevas generaciones, con los nuevos aires de artistas que se incorporan al complicado mundo del escenario, pero la renovación es imparable. Nuevos instrumentos, más público, medios de comunicación interesados en determinados aspectos del flamenco, idiosincrasia de zonas concretas de España. El flamenco, como cualquier expresión humana, se renueva constantemente, pero en este arte existe el arraigo, la costumbre y la tradición que son inseparables con los que viven para él.

Este verano, un bailaor español de talla internacional, dijo que el flamenco, como la danza, estaban viviendo un mal momento y que "no había calidad". Resulta contradictorio que, quienes se amparan en esta denominación para disparar el número de actuaciones y colocar el precio de las entradas en cifras astronómicas, reflexione sobre la calidad para criticar el arte. Calidad hay y la habrá, aunque ésta se filtra por los parámetos de lo subjetivo.

Sería ilógico pensar que profesionales como el propio Serranito, Eva Hierbabuena o Javier Latorre están manejando elementos lejanos a la calidad. Carlos Piñana, en 1999, ya expuso que él era un guitarrista flamenco de los pies a la cabeza, pero que vivía con los tiempos. El autor de "Cal-libiri" no quiere perder la raíz flamenca, no trata de desvirtuar, pero pretende acoplarse al espacio temporal en el que vive, haciéndose -como buen flamenco- respetar.

Algo parecido sucede con el mundo del flamenco y la Universidad. Situados, por costumbre, en planos contrapuestos y con intereses a veces enfrentados, en Almería hemos querido otorgarle un punto integrador. El mundo del flamenco y de la Universidad son perfectamente compatibles porque ambos se necesitan. Siendo arte, es cultura y si es cultura, nada mejor que un espacio universitario donde divulgarlo, investigarlo y promocionarlo.

La Universidad de Almería mantiene la Cátedra José Fernández "Tomatito" como punto de encuentro para los flamencos y los universitarios. Además, nuestro ilustre paisano fue el primer almeriense en recibir la insignia de oro de la UAL por su trayectoria personal y profesional. Pero hay más. En la programación de cursos de verano de la última edición ha sido posible celebrar un curso práctico para que "Tomatito" enseñara a jóvenes y amantes del arte de la guitarra a tocar este instrumento.

Como ven, es posible la renovación y la aplicación de nuevos conceptos en el flamenco, manteniendo las tradiciones.