Presentación

Presentación

Triana es sinónimo de arte. Arte en la triana alfarera, arte en la Triana marinera, arte en el sonido que en la fragua hacia el martillo al golpear el yunque, arte en sus toreros y arte, sobre todo arte, en su cante. El cante de Triana tiene un aire, un estilo personal propio, hasta tal punto que ha dado origen a lo que se conoce con el nombre de Escuela Trianera, la que junto a la Escuela Jerezana, ha contribuido, posiblemente, más a la jondura del cante.

Un trianero nacido en Sanlúcar, Manuel Lauriño, en su pregón de la Velá de Sant'Ana del año 1993, decía que...

"El desgarro de una soleá, el lamento de una seguiriya, el vuelo de una toná, el desplante de un paso de baile, la hondura de una verónica, la filigrana de un hierro forjado o la joya cerámica de un azulejo, han tenido su origen en ese baño telúrico de sol, que les llegaba hasta los tuétanos.

A Triana hay que buscarla a ciegas por caminos oníricos, laberintos trenzados de sueños, entre las tibias cenizas de un sentimiento agónico, sabiendo además que, a lo mejor, no la encontraremos nunca."

Triana fue como una gran familia ubicada en un entorno limitado por Guadalquivir y la Cava y por los conventos de La Cartuja y los Remedios. Familia con una gran personalidad que el tiempo ha ido modificando incluso en sus límites, pues salvo por el Guadalquivir, por los otros tres puntos cardinales trianeros, sus límites se han ido difuminando con el tiempo.

Aún así, algunas personas de honda raigambre trianera nos van a hablar de Triana poniendo de relieve en diversas facetas, la enorme personalidad artística de Triana. En septiembre incorporaremos algunos registros sonoros para poner de manifiesto lo que se expone en estos trabajos.

Nuestro agradecimiento a todos aquellos que han colaborado en este número dedicado a Triana, y en especial la familia de Vicente Flores, por hebernos facilitado las ilustraciones de estos artículos, que llevan la firma del dibujante y pintor trianero, cuya memoria ha quedado inmortalizada en una de las calles de su querida Triana.

Segundo Falcón Rafael Infante